Y ahora, ¿quién podrá reformarnos?

Ahora que el PRSC sigue progresivamente auto-descalificándose para convertirse en propulsor de las reformas que el país necesita ante males provocados por la presente gestión gubernamental, caracterizada por populismo e inescrupulosidades que nos han sumido en inseguridades, precariedades, privilegios, dependencia y desesperanzas; resulta imperativo procurar fórmulas que respondan la pregunta de nuestro encabezamiento.

La presente gestión gubernamental no ha logrado proporcionar puestos de trabajo de calidad -ha generado más empleos informales que formales- ni ha satisfecho nuestras necesidades: importaciones triplican exportaciones nacionales. La delincuencia impone reglas de vida a la ciudadanía por haber penetrado, hasta dominar estamentos de las autoridades responsabilizadas de combatirla. Ninguna familia dominicana puede disponer servicios –higiene ambiental, seguridad, salud, educación, energía y transporte- si no se los provee y paga directa e individualmente. Los privilegios se evidencian en la concentración de la riqueza -hogares vulnerables aún de atletas con medallas emplazados en asentamientos vulnerables- a pesar de un percápita que apunta los US$9000/anuales. Nuestra dependencia aumenta vertiginosamente al endeudarnos más rápidamente que el crecimiento económico. Todo ello tan desesperanzador que nuestra gente emigra a Puerto Rico a pesar de encontrarse azotado por huracanes naturales y avatares políticos.

Esto, a pesar del alto crecimiento económico alcanzado. No en vano el Banco Mundial, entre otras instancias internacionales, plantea reformas que van desde “mejorar el equilibrio fiscal” hasta “aumentar la transparencia y la responsabilidad en la formulación de políticas”.

Ningún grupo político como el reformista posee el germen doctrinario, testimoniado durante gestiones de gobierno, para estas reformas. Ningún partido/candidato las pudiera plantear con la fundamentación y experiencia ante el próximo certamen electoral como el PRSC.

Pero éste se está descalificando, entre otras razones, por abanderar rehabilitación del gobernante causante del desequilibro fiscal, competencia desleal y contrabando, como denuncia reciente encuesta de AIRD. E irresponsable por formular políticas generadoras de crecimiento insostenible por depender del endeudamiento, además mal distribuido por ausencia de políticas que derramen, p.e: incremento salarial en función de tasas de inflación y PBI.

El sosiego ciudadano y su derecho a vivir en paz, con esperanzas, requiere disponer una oferta política con conciencia y voluntad, firmeza y habilidad, para implantar reformas necesarias.

No hacerlo enraizaría el populismo, derivando crisis concatenadas. Argentina alecciona: Vencido el populismo por Macri en 2015, estaba tan arraigado que los ajustes resultaron impopulares, provocando crisis sociales volcadas en recientes primarias conducentes al retorno populista, desatando crisis financiera que magnifica la social.

Estamos a tiempo de estructurar una oferta electoral con capacidades para diseñar, proponer e implementar hábilmente reformas necesarias para que los dominicanos vivamos mejor y con más equidad, paz y esperanza.

Abramos el espacio para ello.

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