¡Voto pertinente: para reunificar y recomponer la nación!

El tablero nacional ha quedado socialmente descompuesto por la pandemia y su manejo. Las fichas económicas han quedado revueltas. El andamiaje político, gubernamental y partidario, no las ha barajado adecuadamente,agudizándose por las confrontaciones propias del proceso electoral.

El voto de mañana debe ser ejercido para contribuir a superar esta situación. Dejando atrás simpatías y emociones e intereses particulares expresados en bolsillos y hasta en estómagos; debemos depositar el voto por el candidato que creamos con más vocación y posibilidades de subsanar discrepancias políticas, prerrequisito para expedita recomposición social y económica.

Nada serviría el triunfo del candidato de simpatías o que mayor beneficio pudiera proporcionar al elector si el entorno nacional sigue estigmatizado por una descomposición potencialmente atentatoria de paz y orden públicos.

La pandemia sanitaria y su manejo han desnudado la magnitud de nuestras precariedades y la incapacidad para superar situaciones como las vividas. Nuestra ancestral vocación a la algarabía fomenta aglomeraciones en gobernados, estimulados por malos ejemplos de gobernantes. El hacinamiento bajo servicios precarios confina nuestros pobladores barriales nutridos por migraciones rurales, haciendo risibles llamados a distanciamientos. Parte de los 2.5 millones de trabajadores informales, carentes de despensa y/o ahorros, tienen que salir diariamente para proveerse del pan de cada día.

El encaramiento coyuntural está dejando huellas estructurales. La prohibición de operaciones asumiendo el gobierno proporciones salariales, paralizó producción y redujo ingresos de trabajadores entonces inconformes. Empresarios acomodados a este estatus vacilan reabrir mientras trabajadores demandan reincorporarse para no sumarse a los 3 millones de desempleados o informales.

La interrupción del transporte bloqueó comercialización en actividades que resistieron prohibiciones, agropecuaria, p.e., previamente inhibidas por desplome turístico, perdiéndose cosechas o vendiéndose por debajo de costos; tentando posibilidades de resiembra.

La asistencia monetaria y erogaciones para combatir la pandemia dispararon el ya elevado gasto público. Ante recaudaciones disminuidas por paralización económica y dispensas tributarias, las finanzas públicas agravaron sus déficits financiables con préstamos y emisiones provocadoras de devaluación e inflación.

Algarabía, migraciones, precariedades de servicios, informalidad económica, paralización productiva, desempleo, déficit fiscal, devaluación, inflación, etc. conforman fichas de un complejo tablero cuya recomposición requiere enormes esfuerzos y recursos.
Y voluntad para concitar cooperación de todos.

Debemos aprovechar el voto de mañana para encaminarnos en esta dirección, aprovechando que los principales candidatos han postulado ideas afines a reunificarse y recomponerse.

Luis Abinader propuso un Gobierno de Unidad Nacional. Leonel Fernández enfatiza en una Alianza Pública-Privada y Gonzalo Castillo cierra campaña aduciendo que el país “no necesita divisiones”, sino “solidaridad”.

¡¡A votar pertinentemente, cuando estemos solos con nuestra conciencia, por quien creamos mejor nos conduzca a reunificarnos para recomponernos!!

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