Reformismo disciplinario con Abinader

Más que la posibilidad de que Ito Bisonó sea compañero de boleta de Abinader o que el sentimiento reformista se vuelque hacia éste al no haber sido admitida la candidatura presidencial de Fernández por el PRSC; su reciente declaración sobre disciplinar la fiscalidad, gastando la mitad de las recaudaciones, va a concitar la adhesión del reformismo doctrinario y programático cuyos dos dígitos supera con creces el1% que las encuestas consignan a la expresión partidaria reformista.
Y es que el planteamiento del candidato puntero de la oposición ante la Cámara Española de Comercio, de destinar la mitad de las recaudaciones a cubrir los gastos corrientes, cargas fijas del Estado; forma parte consustancial de la doctrina y praxis del reformismo.
De la doctrina, porque conlleva reconocer postulados del reformismo sobre priorizar gastos en inversiones infraestructurales que incrementen nuestro acervo de capital en nuestra economía productiva -canales, presas, carreteras, caminos, puertos, etc.- y así aumentar bienes para satisfacer nuestras necesidades y generar más puestos de trabajo dignos y estables. Y en infraestructura social para mejorar condiciones de vidas de nuestros campos y barrios afectados por carencia de servicios públicos esenciales como abastecimiento de agua potable, drenaje sanitario y pluvial mediante calles, aceras y contenes, servicios comunitarios, etc.
De la praxis, porque así se hizo durante los 22 años de gobiernos reformistas: La mitad de recaudaciones reportadas cada noche se reservaba para financiar gastos corrientes, asignando el día siguiente la otra mitad a inversiones en infraestructura social y productiva.
Este planteamiento de Abinader puede implementarse sin producir sacrificios sociales significativos, puesto que aquellos gastos justos y necesarios, prioritarios y de calidad, podrán ser financiados con incrementos de ingresos producidos al combatir la corrupción originada en contrabandos y discrecionalidades tributarias beneficiosas para favoritos gubernamentales pero perjudiciales para el resto de dominicanos. Y reduciendo la evasión, simplificando sistema tributario y disminuyendo tasas e impuestos.
Entre ambas, observamos un margen de aumento de ingresos de hasta RD$300,000 millones mediante:
a) Combatiendo la corrupción, eliminando gastos incrementados para pagarla o disminuciones de recaudaciones vía contrabando o discriminaciones tributarias, permitiendo disponer recursos adicionales de hasta RD$200,000 millones; calculados en base a estimaciones del Foro Económico Mundial de un costo/corrupción 5% del PIB. (Conservadoramente tomamos 4% al encontrarnos en el lugar 113 de 140 territorios analizados y lo aplicamos al PIB de US$90,000millones para este año, RD$5 billones al cambio de55.5RD$/US$ proyectado.
b) Combatiendo la evasión. Solo del ITBIS, la propia DGII ha hecho estudios que la sitúan cerca del 50% de los RD$200,000 millones hoy recaudados, incrementando recaudaciones en RD$100,000 millones.
El reformismo de Abinader es pertinente e implementable sin sacrificios sociales.

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