Reformas, FMI, ante PRSC extraviado

Obtemperando admonición evangélica “No he venido a traer paz, sino espada (mt.10-34)” ante el extravío del PRSC, los reformistas de corazón estamos obligados a “salir a la plaza pública con las banderas desplegadas”(J.Balaguer)para contribuir a implementar reformas como las sugeridas por FMI sobre las que disponemos autoridad moral para propiciarlas.
El extravío del PRSCse manifiesta al abanderar modificación constitucional para habilitar al Presidente Medina cuando la gran mayoría de conciudadanos no quieren modificarla y cuando sus funcionarios le formulan críticas mordaces como que ni siquiera sabe matar mosquitos transmisores de dengue y malaria; al ignorar expresiones populares como la del “hábito no hace el monje”, aplicable ante adopciones de vestimentas y poses de modernidad pero con trasfondo primitivísimo conforme exigencias políticas sustanciales y herramientas tecnológicas, descartando encuestas serias e imparciales para recurrir a parciales autofinanciadas, auto-engañándose para engañar; con discursos carentes de coherencia, de “falsos profetas, que vienen….vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces(Mt. 7.15)”,pretendiendo ganarse apoyo de iglesias oponiéndose al aborto para perderlo al enarbolar levantamiento de muro fronterizo e inscribirse implícitamente en la agenda LGBT al cambiar el combativo gallo de su símbolo por uno cundango. Y alsustituir machete socialcristiano por un palillo de comida oriental.
Mientras,se silencian sustancialidades del discurso reformista: Disciplina fiscal para alcanzar ahorros que disminuyan endeudamientos, proporcione excedentes para invertirlos en obras generadoras de puestos de trabajo, alentar producción mediante infraestructura y satisfacer necesidades sociales; instituir incentivos fiscales en función de necesidades económicas; preservar medio ambiente recordando que Balaguer comenzó cerrando aserraderos y terminó instituyendo ley de medio ambiente; controlar migración sin fomentar odio a haitianos, sino asistiéndolos, tendiéndoles puentes como vecinos y socios económicos en lugar de levantar muros alentadores de contrabando; defender dignidad y decoro nacionales; restablecer autoridad sin autoritarismos,“manos que no tiemblan para aplicar la ley”, todas las leyes, toda la ley, para beneficiar a todos.
Ninguno de estos temas, propios de gobiernos reformistas, salen cotidianamente de labios de funcionarios del PRSC, no obstante ser reclamados insistentemente por la ciudadanía.
El FMI ha vuelto a poner dedo en llaga sobre riesgos de nuestra economía que pueden ser superables sin efectos adversos de aplicarse la habilidad reformista: gastos austeros para disminuir déficits y endeudamientos, disponer ahorro interno e instituir reservas para encarar riesgos; hacer renegociable la deuda al reducir dependencia a nuevos endeudamientos, frenar sobrecostos de obras deteniendo corrupción en puerta de despachos, no saliendo de ellas;restablecer carácter social de cooperativas supervisándolas financieramente; ampliar base tributaria simplificando y reduciendo impuestos como en los 90.

La plaza pública espera esas banderas reformistas.

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