REFORMAS FISCAL PACTADA PARA DETENER EL ENDEUDAMIENTO

 
La única forma para detener la vorágine de endeudamiento en que estamos envueltos es reduciendo el défict fiscal a proporciones razonables del PIB.

Y la única forma de reducir el déficit fiscal es gastar en función de lo recaudado.

Para gastar en función de lo recaudado con la estructura de gastos actuales, en que la burocracia y los subsidios constituyen partidas predominantes; hay que reducirlos, para luego re orientarlos y mejorarlos.

Pero para reducir el gasto sin que se produzcan reacciones sociales adversas, por la necesidad de tocar indefectiblemente burocracia y subsidios, se necesitan pactos sociales y políticos como los señalados en la ley 1-12 que para la reforma fiscal, debió producirse hace 5 años.

Mejorando la calidad del gasto, introducimos el mejor estímulo posible para que los contribuyentes acudan a pagar con entusiasmo los tributos; contribuyendo así a reducir la evasión fiscal y aumentar recaudaciones.

Pero el Estado tiene que corresponder con éste entusiasmo, facilitando la tributación: haciéndola mas equitativa, como manda el artículo 243 de nuestra Constitución, mediante una simplificación del sistema tributario y la imposición de tasas mas razonables que aumenten ls fluidez de las contribuciones.

Como las recaudaciones provienen de la producción, de las compras que tienen que efectuar personas con ingresos recibidos por trabajar en los procesos productivos, y de las ventas que los comercios efectúen, las recaudaciones dependerán de la reactivación de procesos productivos.

Si no hay producción, no hay trabajadores que reciban ingresos con los que puedan comprar y las empresas vender; y así poderles aplicar gravámenes a los establecimientos que venden bienes y servicios.

O si hay producción insuficiente, los trabajadores generarán ingresos insuficientes y no podrán comprar todo lo que necesitan; por lo que las compras y las ventas bajarán, mermando en consecuencia las recaudaciones.

En las condiciones actuales de la economía dominicana en que por la pandemia se han paralizado procesos productivos, se impone reanimarlos.

Una forma de reanimar la producción es dándole participación a los agentes productivos al momento de diseñar los cambios en el sistema tributario.

Por eso la reforma fiscal que se necesita tiene que ser pactada para darle participación a los sectores productivos: escuchar de ellos sus problemas y concertar soluciones enmarcadas en el interés general de la nación. No en intereses particulares.

Hacerlos partícipes, contribuirá a entusiasmarlos hasta vencer las inhibiciones que se han apoderado los agentes productivos y recuperar los niveles precedentes de producción y generación de puestos de trabajo.
**********
Profesionales de la economía y funcionarios han externado su consideración de que no existen condiciones, por la crisis que estamos padeciendo,  para abordar una reforma fiscal.

Pasan por alto quienes así piensan que la concertación de pactos ofrece oportunidades para resolver los temas tangibles que motivan su convocatoria.

Pero también los intangibles derivados del simple encuentro entre protagonistas responsables de la suerte de la nación, como son el evitar efectos secundarios adversos y el aprovechamiento del potencial de cooperación de nuestros compatriotas; creando una mística nacional en beneficio de todos.    

Consideramos que la grave crisis que padecemos, en lugar de impedir el abordamiento de una reforma fiscal, la hace impostergable precisamente porque hay crisis: Para disciplinar las finanzas públicas sin efectos sociales adversos y para estimular una economía generadora de producción y puestos de trabajo.

La historia nos enseña que las grandes crisis son las que generan grandes soluciones. Y esta gran crisis que padecemos puede generar, si nos lo proponemos, grandes soluciones: Como convertir la economía deficitaria y especulativa que hemos tenido desde hace año, en una economía generadora de producción para satisfacer necesidades y puestos de trabajo.

Comparte en tus redes