PRSC: La lección puertorriqueña

/2020.
Si el PRSC no enmienda oportunamente los irrespetuosos, desconsiderados e inoportunos pronunciamientos del 24/07/19 de funcionarios calificados como “dúo dinámico”-columna “Lo que se dice” de este diario del 26/07/19- la experiencia puertorriqueña alecciona que es posible la generación de un fulminante repudio electoral/2020.

Dirigir partidos requiere la misma autoridad moral exigida para dirigir nación. Esa autoridad se pierde cuando irrespetan normativas de funcionamiento o cuando se pierde legitimidad manifestada en diferentes formas; algunas aparentemente pequeñas e inesperadas como el chateo del exgobernante puertorriqueño que hizo perderle legitimidad, independientemente de legalidades o no.
Aquellos pronunciamientos duales fueron irrespetuosos con integrantes del Directorio Presidencial celebrado apenas 36 horas antes que se efectuaran. Subrogaron competencias de ese organismo colegiado cuyo cumplimiento clamaron asistentes. Nunca se mencionó rehabilitación de Medina/2024. Una longaniza de puntos susceptibles de modificación constitucional fue atropelladamente leída por el secretario general. No se debatieron. Al llegar la noticia del discurso presidencial se suspendió la reunión acordándose designar una comisión para considerarlos solo si el mandatario llegare a proponer modificaciones constitucionales, lo cual no sucedió.

Fue desconsiderada con el medio centenar de personas que pasamos 6 horas en esa reunión escuchando intervenciones clamando por posiciones institucionales, discutidas colectivamente; en lugar de posiciones individuales que suelen externar funcionarios partidistas, como volvió a suceder en esta ocasión.
Fueron también desconsiderados con una ciudadanía por apenas permitirle relajarse 36 horas de exacerbaciones políticas generadas por una eventual reforma constitucional que provocaron amplias movilizaciones y militarizaciones poniendo en peligro paz y orden públicos.
Fueron tan inoportunos que anulan su pertinencia. Por pertinentes que fueran, no encontramos justificación de retrotraerse al pacto de corbatas azules diez años después de suscribirse pudiendo el partido o sus legisladores haber propiciado modificaciones antes, mucho antes, en tantas oportunidades tenidas. ¿Por qué formularlos 36 horas después que Medina desistió de reformar constitución para repostularse? Y después de pasarse años pugnándose, hasta judicialmente, con reformistas designa dos como funcionarios argumentando pretensiones gubernamentales por controlar PRSC.

Con pronunciamientos como estos, ese “dúo dinámico” disminuye su capacidad de encarnar esencias de legitimidad reformista conducente a prohijar reformas clamadas por la nación para sostener y mejor distribuir su crecimiento económico, preservar medio ambiente, recuperar identidad nacional y fortalecer institucionalidad y autoridad para restablecer el orden público y seguridad ciudadana.
Algo tendrá que hacer ese “dúo” para que los reformistas que todavía mantenemos esperanzas de no dispersarnos electoralmente en 2020, no terminemos desconociendo su autoridad por abandonar legalidades reglamentarias y procedimentales y legitimidades propias de nuestra doctrina y praxis.

Si un chateo derrumbó la legitimidad del gobierno puertorriqueño, abandonar legalidad y legitimidades reformistas puede conducir al destrone dirigencial.

Dirigir partidos requiere la misma autoridad moral exigida para dirigir nación. Esa autoridad se pierde cuando irrespetan normativas de funcionamiento o cuando se pierde legitimidad manifestada en diferentes formas; algunas aparentemente pequeñas e inesperadas como el chateo del exgobernante puertorriqueño que hizo perderle legitimidad, independientemente de legalidades o no.

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