Programar transición simplificando elecciones, acelerando votaciones

Es conminatorio programar transición gubernamental en sus vertientes sanitaria y económica a fin de evitar interrupciones perjudiciales. Y quién sabe si en las reuniones que tendrán que llevarse a cabo para esta programación, de sus participantes emane la necesidad simplificar elecciones y acelerar votaciones reduciendo candidatos.
Aún las frías proyecciones estadísticas basadas en nuestros erráticos datos indican que el ciclo de infección de la pandemia se mantendrá entre finales de Mayo y Julio.
Esto significa que para las elecciones del 5/jul es necesario esmerarse tomando precauciones para evitar propagación de contagios. Más cuando en naciones de nuestra región con las que mantenemos relaciones, Colombia y Centroamérica p.e, el ciclo terminará más tarde.
Nuestro liderazgo político ha de revestirse de vocación para alcanzar desprendimiento y generosidad que requieren encarar nuestras urgencias y calamidades, manifestándolo en la reducción del número de candidatos.
Menos candidatos implican menos movilizaciones de personas en campaña. De transportación, compra de votos y propaganda en recintos-que ojalá erradicar para siempre-el día de votar.
Implica menos delegados y observadores, de seguidores de candidatos al contar votos, acelerando votaciones.
Todo ello disminuye aglomeraciones, viabiliza distanciamiento y reduce tiempos de votación y exposición entre personas el día del sufragio.
La comprensión de los candidatos emergentes resultará patrióticamente indispensable. La ciudadanía apreciará más renuncias airosas que insistencia ridiculizables de mantenerlas como precedente, para medir fuerzas a futuro y/o negociar. Ganarán más sin presentarse, que presentándose.
En esa cumbre de líderes, como lo ha denominado el puntero opositor, de los tres candidatos de bloques de partidos mayoritarios puede surgir un candidato común; o al menos común para la oposición. Así se dispondría uno solo para someterlo a ratificación popular o dos candidatos para definir la presidencia en una sola vuelta.
El presidente Medina ha dejado saber reiteradamente a través de su principal vocero administrativo que gobernará “hasta el 16A a las 10 AM”.
Programar transición es pues éticamente obligatorio puesto que no se puede perder un minuto, en ajustes del tren gubernamental p.e., ante nuestras agobiantes urgencias sanitarias y económicas.
Se impone que todos planeen desde ahora, lo que seguirá haciéndose a partir del 16A.
Sería un precedente útil para eventual constitución del gobierno de unidad nacional que reclaman las presentes circunstancias y enviaría mensaje esperanzador a una nación, postrada y paralizada, pero con disposición de cooperar para levantarse.
La iniciativa de programar la transición, debe partir del presidente Medina.
¡¡Manos a la Obra!! Así hará lo que nunca se ha hecho ante una ciudadanía que añora un Estado institucionalizado, regido por continuidad jurídica, que ahora, por las calamidades sufridas, resulta ineludible.

Comparte en tus redes