Inspirado en el Papa Francisco tomamos su expresión contenida en carta enviada a un amigo para titular esta colaboración. En dicha carta, que puede leerse en https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2020-05/papa-francisco-libro-vida-despues-de-la-pandemia-coronavirus.html, exhorta a prepararnos para el después en lugar de regodearnos en las calamidades causadas por COVID19. Ello implica transformaciones personales y sociales.
Socialmente no es posible seguir con un orden económico caracterizado por rentismo y especulación, sacrificando producción, generando desempleo, subempleo o informalidad, que impide recepción de ingresos estables para satisfacer plenamente necesidades de trabajadores; descuidando producción esencial (Ej.: Alimentos, bebidas nutricionales, etc.) para favorecer suntuosidades y vicios; seguir inmutables ante los desequilibrios demo-territoriales y ambientales que se están observando caracterizándose por asentamientos de poblaciones en barrios urbanos hacinados y promiscuos mientras nuestros campos agropecuarios se despueblan; seguir administrando rentas publicas sin prever reservas para enfrentar contingencias y evitar déficits conducentes a endeudamientos para cubrir gastos improductivos, inhibidores del emprendimiento y fomentadores del clientelismo para sostener ambiciones políticas, en lugar de destinarlos a infraestructura productiva y superar precariedades en servicios como abastecimiento de agua y disposición de residuos. Seguir depredando nuestros recursos naturales y desequilibrando nuestra biodiversidad.
Todo ello para prevenir, mitigar y/o controlar amenazas virológicos.
El Papa Francisco en su carta advierte sobre el agravamiento de situaciones por la pandemia, tales como:
1. Hambre que expele la salida de hogares para procurar alimentos, imposibilitando obedecer los llamados a recogimiento;
2. Desempleo y/o falta de trabajo fijo que ocasionan falta o insuficientes ingresos para comprarlos, obligando, ante la falta de almacenamiento en despensas, a los pobladores, salir a buscarlos diariamente;
3. Usura y/o especulación por parte de inescrupulosos aprovechándose de precariedades y pánicos sembrados;
4. Violencia detonante causada por irritación e indefensión ante ejercicios ineficaces, irresponsables y privilegiados de autoridades;
5. Delincuencia impulsada por desesperanzas e impunidades ante delincuencia de cuello blanco.
Prepararse para el después implica encarar lo de ahora sin volver a lo de antes, reclamando requisitos compatibles con un liderazgo renovado y preparado para encarar nuevos retos y desafíos.
Inspirado ahora en la intervención de Fernando Capellán, https://listindiario.com/economia/2020/05/19/618270/empresario-destaca-potencial-de-zonas-francas-dominicanas se requieren de ese liderazgo:
1. Estar ampliamente informado a través de servicios de inteligencias económicos y tecnológicos de cómo avanzan y evolucionan internacionalmente las sociedades y las economías, así como las reacciones de los gobiernos para administrarlas
2. Creatividad para concebir soluciones diferentes a los problemas de antes. Al decir de Einstein. “No podemos obtener resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo”.
3. Audacia para implementar e implantar nuevos esquemas de comportamiento y acciones, venciendo rutina y ortodoxias propias de acomodados en un establishment que teme o ignora los nuevos retos y desafíos que puedan presentar el mundo pos pandémico.
4. Capacidad de Innovación, apuntalándola desde nuestro sistema de enseñanza, hoy aferrada a modelos de aprendizaje en obsolescencia ante avances científicos y tecnológicos imprescindibles para la productividad y diversificación.
5. Conformar con lo anterior regímenes de competencia nacional para alcanzar competitividad internacional.
Requiérese finalmente abandonar mediocridad y mezquindad inspiradoras de celos y afán de protagonismo en una burocracia incapaz de subsistir dentro de regímenes políticos desprovistos de privilegios alcanzados al manejar recursos del erario que aportamos ciudadanos y contribuyentes.