Preparándonos para contingencias políticas-económicas

Las contingencias político-económicas oteadas en el horizonte mundial hacen imperativo prepararnos para encararlas: Ralentización y/o desaceleración económica asociadas a tambores de guerras tras hegemonías políticas, potencialmente condicionantes del flujo de recursos externos demandados para financiar nuestra deficitaria fiscalidad, por elevadas cargas fijas, observada durante los últimos 14 años.
La economía está íntimamente interrelacionada con la política. La historia nos habla de botines de guerra apropiados por conquistadores. Relatos bíblicos dan cuenta de apropiaciones babilónicas a tesoros del Templo de Salomón. El dominio musulmán del Imperio Bizantino fue estimulado por permisividades de lo que alcanzaren las tropas durante tres días. Tras las Cruzadas subyacía el financiamiento de reyes y emperadores. Neruda se quejó en sus versos que los conquistadores nos dejaron el lenguaje pero se llevaron oro y plata. La fiebre del oro fue clave para la hegemonía anglosajona en Norteamérica y del desarrollo de ésta como potencia política.
La cortina de hierro se derrumbó cuando el equipamiento industrial y militar soviético no resistió el costo del petróleo. El corralito argentino arrastró la caída del Presidente De la Rúa.
Los gastos excesivos en Grecia y los endeudamientos generados terminaron provocando crisis político-económicas que se corrigieron imponiendo sacrificios en educación y salud. Puerto Rico expone su estatus político por el excesivo endeudamiento que le cierra puertas hasta impedirle comprar combustibles requerido para brindar servicios eléctricos y transporte.
La fiebre del petróleo desplazó la del oro. Convertido en locomotora de una economía especulativa arrastra vagones constituidos por otros productos, acumulación de inventarios y recursos excedentarios que buscan colocación a través de mecanismos de financiamientos establecidos como fueron OPEP y Petrocaribe. Hoy se desploma por reducción de demanda mundial, diversificación energética e incapacidad de almacenamiento.
También es un recurso de dominación política: Formó parte esencial de los acuerdos con Irán para su reinserción. Combustibles rusos forman parte importante de las pretensiones sobre Ucrania y la Eurozona. El “socialismo siglo XXI” venezolano se hace insostenible por la caída de precios. Medio Oriente es disputado por la conjugación intereses geopolíticos-económicos, preñándolo de inestabilidad repercutientes en presiones migratorias.
Todo ello potencialmente condicionantes del flujo financiero internacional, imprescindible para equilibrar nuestra deficitaria fiscalidad.
Bosch predicaba como atributo de buenos políticos la capacidad de anticipar acontecimientos futuros y adoptar las consecuentes precauciones. Balaguer practicaba permanentemente esta previsión administrando rigurosamente la fiscalidad para no incurrir en gastos excesivos, provocadores de déficits, y así no necesitar financiamientos.
Resulta imperativo encarar estas contingencias, restaurando la disciplina fiscal mediante la reducción de cargas fijas del erario público.
Solo así se podrá disminuir la dependencia al endeudamiento imprescindible para amortiguar las incertidumbres políticas-económicas avizoradas.

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