Ordenamiento Territorial, Centro Olímpico Dominicano y Pista de Ciclismo.

Saludamos la aprobación de la de por tantos años esperada Ley de Ordenamiento Territorial.

Esperamos que se cumpla y que no sea una de las tantas leyes que se aprueban y no se cumplen.

Y que el Estado de ejemplo de incumplimiento de las leyes propicia, en este caso desordenando el territorio: Que sus decisiones de inversión no sean trastornadoras del buen uso del suelo que constituye el principal propósito del ordenamiento.

Decimos esto por lo que observamos en el Centro Olímpico Dominicano.

Dicho Centro fue originalmente fue concebido como un espacio público únicamente dotado de instalaciones deportivas, principalmente aquellas que se practican al aire libre.

Al estar ubicado en el centro de la ciudad de Santo Domingo, fue también concebido como un espacio público que sirviera de pulmón verde en beneficio de los habitantes de nuestra ciudad.

Pero al transcurrir del tiempo, se le han ido añadiendo edificaciones que no son necesariamente compatibles con las actividades deportivas -instalaciones militares, edificios para uso burocrático, etc – que reducen el espacio para el cumplimiento de la función olímpica y de pulmón verde.

Por las redes nos hemos enterado de la intención de autoridades deportivas de construir una nueva edificación para

prácticas de artes marciales en un espacio actualmente utilizado para la práctica al aire libre de ciclismo, que ha sido acondicionada por profesores, deportistas y familiares.

Ahora que tenemos una ley de ordenamiento territorial que regula el uso del suelo nos preguntamos:

¿Vamos a seguir utilizando el suelo en forma desordenada? ¿Ha sido ponderada ésta decisión dentro de un plan de uso del suelo de la ciudad y del Centro?.

Si no ha sido así, ¿para que se aprobó la ley?

Como nuevas edificaciones tienen que ser aprobadas por instancias administrativas competentes, ¿Cuenta la intención citada con la aprobación de las entidades administrativa correspondiente? ¿ O pasará como tantas edificaciones públicas, incluyendo escuelas y hospitales, que no cuentan con dichas aprobaciones?

¿Es que el Estado no se someterá a las propias leyes que propicia?

¿No debería las instancias administrativas correspondientes elaborar dentro de la nueva ley un plan maestro para el uso de sus terrenos que establezca densidades de construcción y límites de preservación de espacios abiertos?

A falta de este plan, ¿no debería suspenderse nuevas edificaciones que reduzcan espacios abierto: el principal Espacio Abierto de nuestra ciudad?.

¿O es que el Estado no solo no va hacer cumplir la ley recién aprobada sino que va a dar el mal ejemplo de violentarla, acabando de aprobarse la tan aspirada ley de ordenamiento territorial?

Esperamos que prime la sensatez de las autoridades, emitiendo una señal de que vamos a someternos al imperio de la ley.

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