Manuel Azaña-escritor, periodista, Presidente de Gobierno y de Segunda República Española el siglo pasado- postulaba la necesidad de una buena oposición como requisito para el buen gobierno.

Esa buena oposición la canalizó a través de tres partidos opuestos a la monarquía española bajo el reinado de Alfonso XIII: Partido Reformista, Acción Republicana e Izquierda Republicana.

Al año del gobierno del presidente Abinader, no se otea la posibilidad de una buena oposición ejercida a través de nuestros partidos.

Una oposición que observe y de seguimiento desapasionado a acontecimientos nacionales en contextos internacionales; a actuaciones y procederes gubernamentales, reconociendo sus aciertos y criticando desaciertos; formulando propuestas para reforzar los primeros y enmendar segundos.

Cada semana nos sorprenden desaciertos.

Esta, p.e., siguió la concentración de poder “en palacio” y presidencia provenientes de gobiernos anteriores con la creación de dos nuevos organismos- de movilidad por medios de transporte e innovación tecnologica”- agregándose a organismos preexistentes; aumentando burocracia y gastos, causantes de déficits y endeudamientos.

Los gabinetes y el ministerio de la Presidencia, este desnaturalizando sus funciones, siguen subrogando y suplantando, mediante decretos, roles que leyes consignan a entidades; afectando nuestra institucionalidad.

Hasta un juramento presidencial de cooperativas, las mas tradicionales de nuestras organizaciones populares dentro del pluralismo social deseable en democracia, estuvo a cargo del Presidente Abinader y fue efectuado “en palacio”, sugiriendo vocación estatizante.

Nuestros partidos hicieron mutis.

El PLD concentrado en defender personeros de acusaciones de corrupción a sabiendas que, aún no sean condenados, quedará sancionados moralmente por la sociedad.

La FP concentrada en despegar sin desapegarse del PLD pero pegándose del gobierno a tr aves de los organismos del Estado.

El PRD se encuentra tan pasmado ante el milagro de recuperar condición mayoritaria financieramente sin procurarlo, que no evidencia cómo honrar esta condición haciendo oposición.

El PRSC entumecido por resultados electorales y exclusión mayoritaria financiera ni siquiera se percata que su ideología socialmente pluralista fue desconsiderada por la juramentación de marras; procurando compensar su entumecimiento mediante posiciones populistas, contrarias a su naturaleza y tradición como defender movilizaciones tras devolución del 30%(AFP).

Los partidos “emergentes”-minoritarios, siguen parasitarios de los mayoritarios. Muchos haciendo causa común gubernamental, inhabilitándose para hacer oposición; mientras otros, se mueven entre ilusiones y espejismos del poder.

Ambos se transforman hasta asumir vicios de los tradicionales que pretendían relevar.

Al propio PRM, que muchos siguen viendo como el mismo PRD, le gravita aquella admonición de Bosch, que no cumplió: “saber gobernar es mantenerse en el poder”. Solo una de tres ocasiones ha podido repetir en la conducción gubernamental; encontrándose desafiado a ejercer buen gobierno para conservar preferencias electorales, en circunstancia que, al igual que antes, sufre oposición interna de personalismos ausentes de diferenciación programática.

Un escenario partidario que ensombrece el político al carecer de condiciones para ejercer una buena oposición que acicatee el buen gobierno.

Las instancias responsables de la nación están desafiadas a superar esta situación de vacío partidario opositor.

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