“No supimos aprovechar a Balaguer”, Hipólito Mejía

Cada fecha conmemorativa de Balaguer suele retrotraerme frases y circunstancias relacionadas con él apropiadas al presente. El pasado martes, aniversario de su fallecimiento, recordé la frase, título de ésta colaboración, de Hipólito Mejía en mi residencia en ocasión de apoyar su candidatura en 2012.

Dicha frase, referida a los roles y desempeños de Balaguer relacionadas con la suerte de la nación desde1961 hasta su fallecimiento, no a la consecución de beneficios personales, resulta especialmente apropiada ahora.

Desaprovechamos su propuesta de tránsito de la dictadura a la democracia tras el ajusticiamiento de Trujillo en 1961, siguiendo el curso constitucional acompañándolo de un gobierno con participación opositora, que hubiera evitado el accidentado interregno 1962-1966 caracterizados por protestas, revueltas, golpes de estado, insurrecciones, etc; para volver a él en 1966.

Los socialcristianos desaprovechamos su llamado a formar parte de su gobierno iniciado en1966, formulado en la solemnidad de la Asamblea Nacional durante su primera rendición de cuentas, cuando el socialcristianismo era “partido del futuro”, ratificándolo posteriormente; para luego sumarnos a él, hasta fusionarnos al reformismo, cuando nos encontrábamos debilitados.

Bosch, al desestimar una propuesta pública de Balaguer en 1972, de pactar alternabilidad gubernamental mediante un bipartidismo concertado entre ambos, hizo que lo desaprovecháramos para caer en el virtual bipartidismo que las recientes elecciones han dibujado. Muchos accidentes políticos posteriormente observados pudieron evitarse implementando dicha propuesta.

Sus actuaciones en 1978 testimoniaron un expresidente conteniendo asonadas militares y las de 1983 como frenar pobladas en aras de paz, orden y democracia.

Ignorada propuesta citada a Bosch en 1972, Balaguer optó por fortalecer el multipartidismo: Favoreció en contra de su partido, titulares de la Cámara de Diputados y LMD en manos del PLD y PRD respectivamente, para consolidar partidismo, mientras presidentes posteriores optaron por lo contrario: alentaron destrucción de partidos tradicionales.

Endosó el “Pacto por la Democracia” que llevó a opositores a proponerlo como “Padre de la Democracia”, titularidad que tomó con indiferencia en consonancia con su desprecio a “que halaguen mi vanidad personal, si es que la tengo”.

Despojado del poder, apoyó sucesores y contuvo excesos que después de su fallecimiento se desataron.

El desaprovechamiento no es solo político, sino de sus políticas. Aprovechemos su legado de disciplina fiscal generadora de ahorro interno para invertir en infraestructura productora de bienes y satisfacer necesidades “de las clases sociales más desfavorecidas de la fortuna “hasta saciar el millón de estómagos vacíos” que le votaban; cuidar aquellos “vestidos de harapos y vientres repletos de parásitos”; estimular para ello generación de puestos de trabajo; custodiar nuestro ordenamiento territorial y ambiental; y exaltar la identidad nacional.

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