Mis reacciones sobre el discurso de anoche del presidente Medina

Consideramos el discurso del Presidente como un paso de avance en la cerrazón que hasta ahora mantenía el gobierno en relación al levantamiento de las prohibiciones que impuso a la economía nacional.

Saludamos que haya escuchado el clamor nacional por normalizar la economía
Pero no la consideramos suficiente. Es parcial y complicada, de difícil aplicación y supervisión que, ante un Estado debilitado, impulsará una reapertura descontrolada y privilegiada susceptible a manipulación y corrupción; en circunstancias que, a juzgar por el discurso, todavía no se tienen los protocolos requeridos.
Hubiéramos preferido que, diseñados los protocolos, se permita la operación de todas las empresas que lo cumplan; adhiriéndose al concepto de trabajar con el 50% de los trabajadores pero instándole a la vez operar en doble turno para que puedan operar a plena capacidad.
No vemos la necesidad, si establecen y cumplen protocolos , de permitir la operación a empresas según su tamaño. Todas deben operar.
Apoyamos la flexibilización de los horarios pero entendemos que se deben dejar en libertad a los establecimientos para fijarlos en función de necesidades y posibilidades. P.e.: Los supermercados establecieron por cuenta propia, horarios especiales para personas mayores
Apoyamos la reapertura de los sistemas de transporte masivo público. Ojalá puedan elaborarse protocolos para que las empresas de transporte privado puedan operar.
Saludamos el mantenimiento de prohibiciones que pesan sobre actividades que generan aglomeraciones.
Finalmente el discurso omite dos elementos importantes para revestir de sinceridad y credibilidad, objetividad e imparcialidad, y en consecuencia autoridad para imponer el orden en el accionar del gobierno.
Esperábamos que prohibiera la actividad de los cocuyos PLDistas que reparten alimentos de noche y que candidatos efectúen desinfecciones en horas de la noche, en caravanas con díscoley haciendo campaña; poniendo en duda, ambos proselitismos, el interés genuino del gobierno de encarar adecuada y sinceramente la crisis sanitaria y económica que padecemos.

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