Llamado a la cordura

A los fines que sean pertinentes y en mi condición de Vicepresidente del PRSC me siento en la obligación de expresar públicamente mi total y absoluto desacuerdo al llamamiento de tomar las calles que ha formulado el Presidente del partido; posición que suponemos que es a título personal ya que no nos imaginamos ningún organismo del partido envuelto en la discusión de este llamamiento, a toda luces contra-natura dentro de la filosofía y praxis del reformismo.

Llamo, en consecuencia, a todos los reformistas a propiciar la recuperación de la cordura propia de nuestras esencias y tradiciones, caracterizadas por una acción política pacífica y respetuosamente enmarcada dentro de las leyes vigentes.

He sido un crítico del gobierno del Presidente Medina, específicamente del componente de corrupción que lo ha caracterizado en el nombre de lo cual se focaliza el llamado del Presidente del partido. Pero eso no justifica la imprudencia e insensatez de, en el nombre de un partido insertado en el sistema político, incluyendo el judicial, formular un llamamiento que pueda conducir a la ciudadanía a hacerse justicia por sus propias manos y a alterar la paz y orden público.

Afortunadamente el llamado de marras no tendrá ninguna respuesta en la ciudadanía que por encima de las inconformidades frente al gobierno y a sus instancias judiciales, prefiere seguir el camino de la institucionalidad; lo cual lleva a demandar de las instancias políticas responsables de la nación, posiciones compatibles con nuestro marco institucional.

Esto precisamente ahora en momentos que entramos en una fase decisiva del proceso electoral que nos abre enormes posibilidades de un cambio de autoridades para contribuir a institucionalizar el país.

El llamamiento de marras constituye además una manifestación de desconfianza sobre el sistema institucional que nos rige y en las posibilidades de hacerlo más eficaz con el cambio de autoridades.

Por eso, y a sabiendas que no tendrá respuesta ciudadana, puede concluirse que el citado llamamiento no es más que una maniobra o pose tremendistas y mediáticas, procurando simpatías que neutralicen torpezas previas que han asombrado negativamente en la ciudadanía; como las inexplicables intenciones de habilitar al Presidente Medina para que pueda ser candidato presidencial al mismo tiempo que calificar su gobierno con epítetos que no pueden ser peores y criticar su ineficacia al no poder ni siquiera matar mosquitos propagadores del dengue y Malaria.

Afortunadamente, ya los perros no se amarran con longaniza ni los bobos amansan adultos. Los dominicanos ya saben hasta distinguir el “ Cojo sentado y el ciego durmiendo”.

 

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