Liderazgos desbocados en mundo actual

Stanley Krammer produjo en 1963 la película “El mundo está loco, loco, loco”. El tango Cambalache de los 30 – “el mundo es una porquería”- todavía suena. A diferencia de aquellos años, el liderazgo contemporáneo parece desbocarse. Hillary dice ahora que prefiere estar acariciando su perro mientras su par de campaña, Obama, emprende gira de despedida instando a corregir la globalización que denunciara Trump. Nuestro Senado en sesión de pocas horas se desboca aprobando simultáneamente presupuesto, nuevos préstamos y nueva JCE. La oposición, que había advertido enérgicamente que no aceptaría imposiciones unilaterales, ahora parece limitarse a vigilar los escogidos.
Pero hay más “Urbi at Orbes”.
Desde nuestra “Urbi”, el gobierno pregona su atención a efectos de fenómenos meteorológicas como si estuviera exento de responsabilidades ante magnificación de daños por infraestructuras mal construidas (carreteras y aproches de puentes sin sub-base), falta de mantenimiento y tolerancia de malos emplazamientos de viviendas y edificaciones. AMET anuncia que 3000 agentes viabilizarán tránsito navideño como si actualmente lo estuvieran viabilizando. Sigue venta de leche al granel a pesar de prohibiciones. El gobierno prohíbe regalar con fondos públicos mientras funcionarios reciben regalos publicitándolo con fotos insinuadoras que le lleven más.
En el “Orbes”, casandras agoreras de malas noticias que pronosticaron papelazo electoral de Trump ahora debaten su capacidad para liderar el “mundo libre”, refugiándose en la Merkel a pesar que acaba de sufrir reveses electorales por su política migratoria e ignorando que las bolsas occidentales se recuperaron después de caídas por temores electorales. Subestiman que otras potencias (URSS y China) han acogido su victoria lo cual promete superar de un plumazo, conflictos militares y migratorios tras conflictos político-religiosos en Irak y Siria alentados por la industria armamentista por vender armas obsoletas, manteniendo una guerra que le ha costado a EEUU US$6,000 billones y exponiendo al mundo a la locura de una Tercera Guerra.
En lugar de alentar soluciones a locura imperante se recurre a locuras de insinuar tentaciones magnificantes. Se compara Trump con Hitler. Le pasan factura sobre construcción del muro con Mexico cuando deberían alentar que sea virtual lo que ya se insinúa que pudiera ser de vallas. No sacan provecho al silencio cómplice de Venezuela, Cuba y Nicaragua que puede conducir a superar los conflictos de esas naciones y contribuir a la creación de un mundo menos expuesto a locuras.
Se impone detener carreras desenfrenadas de locuras estimuladas por liderazgos desbocados o casandras carentes de lógica y sentido común. O de buenos sentidos: cordura y equilibrio, prudencia y moderación; convencidos que tarde o temprano el desbocamiento termina conduciendo locuras perjudiciales para preservar nuestros valores y sistemas más preciados.

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