Lecciones para el Cambio al cambiar el año

Cambió el año. Abundaron modalidades de festividad por la ocasión. Quienes tuvimos el privilegio de recibirlo repasando el pasado, informándonos sobre el presente e infiriendo el futuro; pudimos aleccionarnos para el indefectible cambio que viene: Leyendo el último libro de Pérez Reverte –SIDI (Cid Campeador)- observar el curso de la España Invertebrada advertida por Ortega y Gasset hace un siglo y lamentar que nuestro gobierno siga regodeándose de un crecimiento económico imperceptible; nos lleva a ponderar reflexiones surgidas para el cambio que viene.
Para decirlo con palabras de Ortega, partiendo de ellas en el prólogo de la segunda edición sobre “España Invertebrada” al rebatir acusaciones de pesimismo que formularon a la primera: “No es la menor desventura de España la escasez de hombres dotados con talento sinóptico suficiente para formarse una visión íntegra de la situación nacional donde aparezcan los hechos en su verdadera perspectiva”. Que España siga invertebrándose por regionalismos y separatismos hasta resultar determinantes para formar gobierno nacional insertado en un mundo ineludiblemente internacionalizado, constituye un contrasentido que acentúa invertebración conducente a la desintegración.
Pero esa falta de “hombres dotados con talento…para formarse una visión íntegra de la situación nacional” no es patrimonio exclusivo de España. Los hay en el mundo y en nuestro micro-mundo dominicano. Tenemos un gobierno que se regodea de lo que debiera avergonzarse. De un crecimiento económico que no proporciona seguridad alimentaria como acaba de admitir al declarar 2020 como año para ello. Que no genera empleo digno y estable demostrado por el 55% de informalidad. Que la riqueza generada, debiendo producir superávits para financiarse, genera déficits endeudadores. Que no genera calidad de vida como palpamos en la inseguridad que vivimos, mediocridad educativa, carencia sanitaria, contaminación ambiental, taponamientos, apagones y carestía del servicio eléctrico.
Todo por falta de hombres que internalicen que gobernar es para procurar bienestar para todos y no riqueza individual de gobernantes.
Perez-Reverte , en su más reciente libro, SIDI, “señor” en árabe, Cid en nuestra lengua; narra batallas emprendidas por el campeador por antonomasia de aquella era, feroz y cruda, de la barbarie caballeresca. De su lectura surgen lecciones para quienes pretendan dirigir huestes triunfadoras. Sabía que “Si dos masas de caballerías chocasen…la menos motivada o decidida solía flaquear” y que su motivación depende de un liderazgo labrado en la “consideración…de las necesidades de sus hombres”
Ojalá que el indefectible cambio venidero puedan implementarlo “hombres con talentos…suficientes…y…visión nacional”, debidamente motivados para poder vencer la caballería gubernamental y así poder seguir vertebrados como nación conducida por un gobierno sensible a las necesidades de nuestra gente. De toda nuestra gente.

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