Por Jorge Saade

Guillermo Caram lamentó este lunes que el partidismo se haya apoderado de cuerpos intermedios de la sociedad como el CODIA, parte consustancial de la soledad pluralista, esquema de sociedad más consustancial con la democracia.
De igual manera, aseveró que ha pasado a ser un instrumento apetecido del clientelismo dejando de asumir sus roles de promover el Bien Común de la nación y defensa de asociados.
La reacción de Guillermo Caram se produjeron al comentar un twit emitido por Manolo Pichardo, Miembro de la Dirección Política y secretario de internacionales del partido Fuerza del Pueblo (FP). El que también fue ex Presidente del Parlacen, Pichardo destacó: “el pasado mes el CODIA celebró elección en 7 núcleos, donde el FP ganó 4 y sacó 19 directivos, PRM 3 y 15 directivos, PLD 1; para el proceso del pasado viernes se aliaron perseguidos por corrupción (PLD) y persecutores (PRM) contra la FP, y el resultado fue Estado-PRM-PLD 55% y FP 44%”

A través de su cuenta en la red social de Twitter (@guillermocaram) Caram agregó que cuando los partidos tratan de controlar VP gremios : “precisamente… dejan de ser “instrumentos de intervención…en los quehaceres del Estado” y pasan a ser dependencias partidarias: a favor o en contra del gobierno, prescindiendo de sus obligaciones gremiales”
El lamento de Guillermo Caram originó una interacción entre el exfuncionario y el Miembro de la Dirección Política de FP, quien respondió: “esa es la dinámica de la sociedad. Ocurre aquí, en los Estados Unidos, Europa; en fin, los partidos son algo más que franquicias electorales, son “instrumentos de intervención de la comunidad en los quehaceres del Estado” y la comunidad son los individuos, gremios, sindicatos…”

De igual manera Caram recordó que los partidos son vías para alcanzar el control del Estado, mientras que los gremios no. Esto últimos deben luchar por canalizar los intereses de sus afiliados y los intereses comunes de la nación, directamente, no por vía de los partidos, aunque sean gobernantes. Caram enfatizó la necesidad de no partidizar los gremios, pues significaría convertirlos en Comité de bases de los partidos.

Acotó: “si el gremio es afín al partido de gobierno, apoya todo, aunque esté mal hecho y perjudique sus miembros. Si es contrario, se opone a todo, aunque este bien hecho y los beneficie”
Finalmente advirtió de “un exceso de presidencialismo con potencial dictatorial en contra de todas las previsiones y prácticas de la democracia”

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