La modernización política que necesitamos

Durante la semana transcurrida, las redes sociales se cebaron de políticos que en aras de modernizarse han adoptado imágenes, poses, vestimentas, accesorios, etc; algunos de ellos evidenciando haberse sometido a procedimientos para modificar determinadas partes de su cuerpo. La preocupación por modernizarse es válida puesto que todos necesitamos evolucionar. Pero la modernización que necesita la nación, los partidos y los políticos, va mucho más allá de imágenes estéticas y exterioridades.

Se necesita diseñar respuestas presentes a realidades actuales visualizando el futuro dentro la revolución informática y ciber-biotecnológica que se otea en el horizonte. Se necesita que los partidos adopten procederes en consonancia con estos nuevos avances. Y que los políticos destilen en sus discursos la comprensión de los nuevos y cambiantes esquemas de vida que estamos observando y se incrementarán exponencialmente para un futuro más mediato de lo que parece.

Muchas de las urgencias actuales eran previsibles – cambio climático, crecimiento poblacional, migraciones, etc. – sobre los cuales existen planteamientos dentro de una globalización estremecida por neo-nacionalismos que debe obligar a nuestros políticos a modernizar su discurso dando respuestas a estas realidades en lugar de proseguir postulando soluciones aislacionistas como barreras físicas fácilmente franqueables con el auxilio de los nuevos recursos al alcance de la población.

Otros constituyen desafíos que han surgido, careciéndose de respuestas como el desplazamiento de puestos de trabajo como consecuencia de avances tecnológicos impuestos por la ingeniería robótica. Ejemplo de esto último lo evidenció el gigante comercial Amazon cuando despidió miles de empleados de sus almacenes para sustituirlos por robots. Las administraciones y las oficinas profesionales han reducido espacios y personal puesto que equipos y teléfonos inteligentes forman parte del cuerpo humano de profesionales y administradores.

Mientras, y mientras proliferan consignas digitales y regalos de equipos a estudiantes, el gobierno sigue hipertrofiando una burocracia que más temprano que tarde tendrá que ser reducida para equilibrar finanzas públicas y brindar un servicio más eficiente al bienestar ciudadano. Y políticos siguen haciendo proselitismo clientelar con nombramientos gubernamentales.

Incluso en áreas como la salud, cuyo énfasis debe ser cada vez mayor en reforzar la prevención implementando políticas sanitarias y sistemas informáticos para conocer realidades y tomar decisiones, nuestros políticos y las asignaciones de recursos siguen sacrificándola.

Los propios partidos mantienen procedimientos primitivos, aun sus dirigentes procuren modernizarse. Mientras en Europa los partidos consultan, toman decisiones y celebran convenciones virtuales; los políticos del patio siguen recurriendo a guaguas para conformar muchedumbres alimentadas con pica-pollos y excitadas con bebidas alcohólicas para embriagarlas y pase desapercibido sus discursos carentes de modernidad.

Ojala procuremos modernizarnos en aquellos temas que nos afectan sustancialmente.

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