La crispación política sobre barril de pólvora

La crispación política surgida al sitiarse inmediaciones del Congreso Nacional por fuerzas militares súper-apertrechadas se suma al barril de pólvora de nuestra situación económica, social e institucional; conformándole un panorama turbio a nuestra democracia

Nuestra bonanza económica depende 85% de endeudamientos derivados de déficits fiscales por gastos improductivos. Del 2011 al 2018 la deuda viene creciendo dos veces más rápido que la economía. Descontándole el incremento de la deuda al incremento del PBI, éste hubiera crecido solo 12% en 7 años.

Ese crecimiento no genera suficientes empleos de calidad sino insatisfacciones e inconformidades neutralizadas por informalidades asociadas al tráfico de ilegalidades provocadoras de descomposición social.

Añádase delincuencia, corrupción, precariedades de servicios públicos como en salud, desorden demoterritorial, depredación ambiental, descontrol fronterizo-migratorio y falta de autoridad e institucionalidad.

El crecimiento de la relación deuda/PBI conduce a posibles negativas-o exigencias mayores-de financiadores, pudiendo desencadenarse procesos devaluatorios-inflacionarios. O ajustes fiscales, recortando gastos y/o mayores impuestos, que resultarían contraproducentes socioeconómicamente.

De ahí la imagen el barril de pólvora sobre que se sienta la reciente crispación política creando una delicada situación que obnubila el panorama electoral mas de lo que estaba por las complejidades magnificadas por tardías y atropelladas leyes electorales y de partidos; potencialmente desencadenantes de conflicto de poderes.

La crispación observada pudiera concluir en enfrentamientos entre bandos con armas diferentes. Uno, con la fuerza de las bayonetas y del poderoso caballero Don Dinero al decir del clásico español Francisco de Quevedo. Otro con movilizaciones populares y la razón de no seguir manoseando nuestra Constitución para acomodarla a intereses y temores del grupo gobernante.

Una crispación iniciada internamente en el PLD para controlar el poder. Llevada al Congreso, ha desplazado al PRM como oposición y evidenciado la complicidad del PRSC.

Complicidad que no honra al maestro del reformismo. Balaguer mantuvo intacta la Constitución durante sus 22 años de gobierno. Y cuando le impusieron modificarla no fue pretendiendo mantenerse en el poder sino para entregarlo.

A contrapelo, en igual periodo de gobiernos post-reformistas, se intenta modificar nuestra Constitución por quinta vez.

La crispación vigente no brinda espacio para la pereza política, ciudadana y/o partidaria. El artículo 75.12 de nuestra Constitución establece el deber ciudadano de “Velar por el fortalecimiento y la calidad de la democracia..”. El 216.3 la obligación partidaria de: “Servir al interés nacional, al bienestar colectivo…”

Ciudadanía y partidos no pueden permanecer pasivos ante la situación dibujada. Nos expone a la violencia. Al sobresalto de nuestra democracia. A arriesgarla al conflicto de poderes entre Ejecutivo y Legislativo; en medio del proceso electoral preñado de desafíos potencialmente conflictivos entre poderes Electorales y Judiciales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *