Fantocherías u orquestación perjudiciales a gobernabilidad

A menos que se admita explícitamente que el proceso electoral recién concluido se ejecutó conforme una perversa orquestación previa, el mismo quedó estigmatizado por fantocherías de sus administradores cuyos efectos recaerán sobre Danilo Medina aun cuando su triunfo no esté en el vórtice de cuestionamientos. De no subsanarse el estado actual de cosas, el próximo período estará estigmatizado por códigos de ilegalidades determinantes de ilegitimidades, germinadoras de ingobernabilidad.
Por supuesto la comisión de fantocherías requiere protagonismos de fantoches, término aplicado a “sujetos… ridículos… vanamente presumidos”, según el diccionario de la RAE.
Y es que no hay otra explicación a cuestionamientos emanados de un proceso electoral en que la ciudadanía se ha comportado ejemplarmente frente a administradores electorales carentes de actuaciones consecuentes.
¿Por qué la JCE fue tímida en el cumplimiento pleno del párrafo IV art. 212 de nuestra Constitución relativo a “límites en los gastos de campaña… acceso equitativo a los medios de comunicación”? ¿Qué explicación puede haber tras elevados montos gastados en equipos a entregarse tardíamente, sin comprobación, y contratando empresas bajo investigación internacional para, en nombre de tecnologías, alardear de modernidad? Como explicar que a 28 días de elecciones la JCE resoluta prevalencia del conteo por estos equipos sobre la ley? Qué decir frente a funcionarios electorales que tardan tres días, faltando dos para los comicios, en responder formalmente exigencias de candidatos opositores cuando habían declarado el día siguiente que lo solicitado estaba previsto? Cómo es posible el descaro de excusarse en supuesta renuncia de 3000 técnicos para justificar problemas de funcionamiento de equipos? Cómo extender hasta 7 pm el cierre de votaciones y prácticamente emitir a esa misma hora el primer boletín? Porqué el descaro de “aceptar” el predominio físico del escrutinio pero emitir boletines en base al electrónico? Porqué decir que los boletines no son boletines para seguir emitiéndolos como boletines? Cómo el propio Presidente de la JCE se limita a denunciar lo que debió prevenir y/o propiciar sanciones (compra de votos).
Cómo el árbitro del proceso se convierte en constante parte beligerante contra partidos que debe arbitrar?.
Sea cuales fueren las respuestas a estas interrogantes, sobre Danilo Medina están recayendo cuestionamientos sobre orquestación perversa del proceso siendo muchos de ellos atribuibles, o abonados, por fantocherías.
Y cual que sean explicaciones, sobre sus hombros repercutirá la incidencia de resultados emanados de escrutinios viciados sobre gobernabilidad de una nación cuya ciudadanía-según las mismas encuestas que lo proyectaron como ganador-manifiesta niveles considerables de insatisfacciones debido al desempleo, servicios precarios, corrupción, déficits, endeudamientos, etc; potencialmente determinantes de detonaciones en una población armada y conducentes a aventuras políticas interruptoras de nuestra perfectibilidad democrática.

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