Encuestas, según Harry S. Truman(II)

El 19/07/15 escribimos con este mismo título por este periódico: “cuando reporteros preguntaron a Harry S. Truman sobre encuestas que le desfavorecían durante su campaña por la Presidencia de EEUU (1948) esquivó respuesta señalando que si hubieran encuestado israelitas sometidos al yugo egipcio sobre su salida encauzada por Moisés, nunca se hubiera escenificado el Éxodo”. Por esa desfavorabilidad analistas norteamericanos que habían acertado en cuatro procesos previos, vaticinaron su derrota. El “Chicago Tribune” llegó a encabezar su edición del día después de las elecciones titulando su derrota. Ganó con 62% de electores.
Políticos y politólogos suelen ignorar posibilidades de resultados inesperados en unas elecciones por olvidar lo que constituyen las encuestas: instrumento de “averiguación o pesquisa”, según DRAE, en un momento dado. No son instrumentos para anticipar certeramente resultados. Este yerro lleva a proclamar triunfos por el solo hecho de encabezar encuestas.
Las encuestas son instrumentos emanados de “muestras” parciales a ser confirmados a posteriori mediante mediciones universales. También suelen cambiar en función de circunstancias de últimos momentos. Ciertamente muchas encuestas aciertan, pero no siempre. Truman resultó emblemático en materia de resultados inesperados.
Más inesperados pueden ser cuando las encuestas presentan elementos incompatibles internamente. En reciente Gallup, p.e., y más allá del simple posicionamiento entre candidatos, algunas preguntas presentan incompatibilidades. Mientras dos de ellas indican que los dominicanos tienen ya una decisión en alto porcentaje -90.9% piensa votar de los que 85.9% sabe por quién– otras dos no encajan con esta decisión: 45% responde que ha pensado “poco o nada” en las elecciones y 61% ha seguido con “poco o ningún interés” la campaña.
En términos de posicionamientos surgen cuestionamientos similares: 56% considera necesario un cambio y más personas que las cosas van por mal camino que por buen. Mientras el 65% considera que la situación económica es mala, una proporción similar favorece continuidad del Gobierno.
¿Qué interpretación puede darse a éstos “desencajes”? ¿Inherencias metodológicas de la propia encuesta? ¿Ambivalencia de encuestados? ¿Sugestión o temores en encuestados tocados en alta proporción “por la mano generosa del Estado” ante encuestadores? ¿Falta de credibilidad en electores al estamento político-partidista? ¿Incapacidad de este para interesar la ciudadanía y demostrarle su capacidad para encarnar cambio aspirado?
A ello se añaden cambios circunstanciales del momento. Muchas elecciones se han decidido horas antes por acontecimientos extraordinarios. El 11-M madrileño a tres días de elecciones hizo perder al PP. Bosch gana en 1962 luego del debate con Laútico García dos días antes y pierde en 1966 por convocar el voto “reburujado con piedras” y en 2000 por confrontar a la Iglesia. El debate FINJUS-UNPHU 2012 decidió esas elecciones.

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