Elecciones norteamericanas y economía dominicana

No recordamos elecciones norteamericanas en que la dominicanidad haya estado tan presente: pronunciamientos de Trump sobre dominicanos y su interpretación, declaraciones de Hillary sobre sus trabajos y actividades en Haití, sus veraneos en el nuestro, etc. Importantes líderes políticos dominicanos tenidos como archirrivales – Leonel Fernandez e Hipólito Mejía- han coincidido al tomar partido en favor de la candidata. Hasta la Vicepresidencia de la República entró en campaña abierta favoreciéndola, lo cual provocó reacción del candidato indicando que “cuando gane” nuestra nación sería su primer objetivo para testimoniar su lucha contra corrupción, tráfico de ilegalidades, etc.

Independiente de estos enredos propios de mentideros políticos, los resultados electorales de la principal potencia económica y militar del mundo, de cuya periferia formamos parte, deben ser responsablemente ponderadas por el liderazgo dominicano y prepararse para sus eventuales contingencias.

EEUU constituye nuestro principal socio comercial, nos asiste financieramente y, lo que es más importante, tiene asientos determinantes en los directorios de organismos multilaterales que nos brindan financiamiento internacional (BID, Banco Mundial, etc.). Y en el FMI, cuyos dictámenes son tomados en cuenta determinantemente por estos y otros organismos, así como por financistas privados como los que compran nuestros bonos soberanos.

La afluencia de recursos internacionales siempre ha estado condicionada, obviamente, por los intereses políticos de los proveedores, incluyendo particularmente, los norteamericanos. Recuérdese que la revolución cubana trajo como consecuencia la suspensión de la cuota azucarera comprada por EEUU a precios preferenciales y su reasignación a nuestro favor. Carter supeditó financiamientos a que sean dirigidos a pequeños productores. Reagan la concentró en la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Por el Consenso de Washington a liberación económica y comercial. Los subsidios actuales con financiamiento internacional no dejan de ser una errada reacción al socio-populismo del siglo XXI impulsado por Chávez.

Contemporáneamente, los condicionamientos son de otro tipo al no existir dicotomías propias de la guerra fría y habiéndose comprobado las nefastas consecuencias fiscales, financieras y económicas del socio-populismo.

Hoy la agenda de la principal potencia del mundo mirando nuestra nación como periferia contiene temas como relaciones con Haití, corrupción, tráfico de ilegalidades, etc; sobre lo cual el candidato y la candidata norteamericanos han evidenciado posiciones definidas y diferentes.

Nuestra nación, especialmente su gobierno, deben pues seguir de cerca las elecciones norteamericanas y prepararse para eventuales cambios en sus políticas y condicionamientos al flujo de recursos hacia el país.

Sobre todo, porque dependemos tanto del financiamiento externo sobre lo que ya el FMI ha formulado varias advertencias que se limite; advertencias que podría verse canalizadas mediante condicionamientos relacionados con Haití o al combate de corrupción y narcotráfico.

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