Democracia amenazada

Contrario al fortalecimiento democrático que se esperaba con las primarias del pasado domingo, emanaron sombras y dudas sobre capacidad nacional para organizar y celebrar elecciones idóneas en mayo/2020, amenazando con ello nuestra democracia.

Ello requiere, indefectiblemente, disiparlas si queremos seguir gobernados por autoridades representativas, libremente elegidas.

Los principales protagonistas del proceso – partidos, ciudadanos, JCE e instancias de la sociedad- no parecen haber visualizado las primarias como prolegómeno de la contienda mayor del próximo año; ni han reaccionado con la gravedad debida.

Partidos y candidatos no educaron adecuadamente electores ni adoptaron previsiones preventivas para que no suceda lo que sucedió. No exigieron con energía reglas y procedimientos claros ni emplazaron enérgicamente ejecutar lo planteado. Ej: designación de delegados de candidatos.

La ciudadanía no fue suficientemente concientizada en su responsabilidad sobre la trascendencia de esa experiencia. Predominaron votos condicionados a la “logística” en lugar de votaciones conscientes.

El Informe de Participación Ciudadana evidenció graves corruptelas: 42% de centros votantes observaron proselitismo y 30% compra de votos; reflejo de falta de autoridad, o complacencia, de policías electorales.

Pero ello se origina en la pasividad de JCE en cumplir obligaciones consignadas en artículo 212.IV de la Constitución que la faculta velar por “procesos electorales se realicen con sujeción a los principios de…equidad en…campañas” y “reglamentar…el acceso equitativo a los medios de comunicación”.

A contrapelo, candidatos oficialistas invadieron medios, violentando privacidad y cargando de inequidad el proceso, sin que autoridades intervinieran debidamente.

Se suman reticencias de la JCE a adoptar previamente para adoptarla luego del “palo dado”: conteo manual y divulgación de informe de universidades nacionales.

Una soberbia actitud de autosuficiencia invade autoridades electorales: auto-alabándose, auxiliándose de espectacularidades: pregonando que “la JCE quedó muy bien”, rasgándose las vestiduras pidiendo respeto y considerando el proceso como histórico. Todo ello sin disipar con hechos fantasma del fraude.

Y refiriéndose en forma irrespetuosa a reclamos de sus interlocutores primarios: partidos y candidatos. Ejs: respuesta del Presidente JCE acríticas sobre algoritmos “confundiéndolo” con logaritmo o ritmo. O choteando explicaciones: suspensión de reportar resultados en su portal:https://www.diariolibre.com/actualidad/politica/la-jce-aclara-por-que-saco-de-su-pagina-reportes-de-los-resultados-IA14630282

Extraña el silencio previo de universidades privadas consultadas y sorprende la inexplicable “felicitación” de Participación Ciudadana a pesar de hallazgos por ellos observados.

Parecería que no estamos ponderando, adecuada y seriamente, las consecuencias de estos hechos y actitudes enmarcados en perspectiva de la gran contienda de Mayo/2020.

Esclarecer dudas y disipar nubes post-primarias requiere abandonar choteos y espectáculos. Es una exigencia imperativa para auto-calificarse para la contienda mayor del próximo año, con confianza y credibilidad.

De no hacerlo, seguiremos dominados por abulia provocadora de indiferencia y pasividad que nos llevará al temido salto al vacío.

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