Declaración de prensa

Al mes de enero del presente año, único mes que el portal electrónico de la Dirección General de Presupuesto reporta cifras detallas de ejecución presupuestaria, el gasto público presenta dos características que deben ser cuidadosamente observadas: 1) el mismo nivel de gasto corriente del año anterior y 2) una drástica disminución el gasto de capital.

1. El gasto corriente durante el gobierno del Presidente Abinader se mantuvo durante el mes de enero 2021 en los RD$ 48, 500 millones, exactamente igual al gasto corriente del mes de Enero del 2020. Dicho en otros términos si bien, afortunadamente, los gastos corriente no han aumentado, tampoco han disminuido; lo que significa que los planes anunciados de reducción, austeridad y disciplina del gasto seguir activos.
2. La reducción de gastos escenificada entre ambos años ha sido a costa de una severa contracción de los gastos de capital, necesarios para incrementar el acervo productivo de la nación . Mientras en enero del 2020 lo gastos de capital ascendieron a RD$11, 018 millones, para el presente año 2021 apenas alcanzaron a RD$ 839 millones; es decir, una caída vertiginosa de la doceava parte de lo invertido en 2020.

Llama la atención que las construcciones en proceso apenas alcanzaron 2 millones de pesos durante el mes de enero lo que hace parecer imposible que, a ese ritmo, se pueda alcanzar la meta de invertir en construcciones los RD$ 30,500 millones presupuestados.

El mejor resultado financiero de las cuentas fiscales de la nación presentado orondamente por las autoridades se ha debido pues al sacrificio del gasto de capital requerido para incrementar el acervo productivo de la nación y no a la reducción de las cargas fijas que gravitan sobre nuestra fiscalidad como son los gastos de consumo: burocracia, subsidios y servicio a la deuda pública.

Llamamos a dar cuidadoso seguimiento a esta política de gasto público por lo que ella entraña. La disminución del gasto de capital afecta significativa y directamente la disponibilidad de mayor producción para satisfacer necesidades de nuestra población así como en la generación de puestos de trabajo estables por parte de la economía particular.

Lo cual, y en consecuencia, provoca una mayor demanda de empleo, bienes y servicios a un Estado que ya actualmente consume la totalidad de sus ingresos nutridos mayormente por los impuestos que pagamos los contribuyentes en las cargas fijas citadas.

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