Debacle “izquierdista”:En España camisa blanca sin corbata con coleta


Tremenda lección han legado las elecciones madrileñas recién pasadas a nuestros políticos, analistas y politólogos, que reducen el ejercicio político a cursilerías y auto-etiquetados que suponíamos superadas. Y a la recurrencia a modas y exterioridades de corte populista creyendo que ello bastaría para conquistar y/o retener simpatías.
Parecería que predominó mas la “reseca historia que…abraza”  y/o la “negra pena que…amenaza” a la “España camisa blanca” que canta Ana Belén.
Aún sin corbatas y con coleta, el  auto-subrogado izquierdismo español sufrió debacles en unas elecciones autonómicas extremadamente  concurridas: el PSOE gobernante con dirigentes sin corbatas, desplazado al tercer lugar y PODEMOS, con coleta, relegado al último lugar
Los resultados han provocado  la desaparición de  grupos “emergentes” que esperanzaron la transformación de la política española: CIUDADANOS, movimiento emanado de la sociedad civil, se extingue. Y quien monopolizara las protestas de los indignados, se retira.
Esperaba, dentro del talante político europeo, ante la contundente debacle del partido gobernante,  la renuncia del gobierno. Pero los “descorbatados” del PSOE la han minimizado y aplican el desentendimiento practicado para alcanzar y retener el poder.
Ni camisas blancas sin corbatas, ni coleta, pudieron encubrir la pésima administración “izquierdista” del PSOE. Comenzando con la sanitaria: mortalidad de 1656 por millón y vacunación inferior al 20% de su población a 6 meses de iniciada. Y la económica: 3.7 millones de desempleados (16%), cuando su PIB ocupa el puesto 14 del mundo; existiendo naciones con PIB inferior y menos desempleo.
Las políticas del PSOE apuntan a ahondar, con mas impuestos, la “historia reseca” y las “negras penas” de un populismo generador de déficits y de una España hipotecada, endeudada un 120%/ PBI.
Debemos aprender ésta lección española: No bastan etiquetas populistas ni exterioridades ligeras para mantener simpatías que determinen o no permanencia o continuación de un gobierno.
No bastó  usar camisa blanca sin corbata o dejarse coletas. No bastó pretender descalificar oponentes con epítetos derechistas.
No basta una continua presencia mediática para cacarear precarias realizaciones ni publicitar anuncios futuros vanamente esperanzadores al no estar sustentadas en ejecutorias. Ni hacer propaganda que terminan rindiendo culto a la personalidad de ejecutivos.
Como no bastará seguir anunciando y dando primeros picazos o palazos de proyectos con una inversión pública cayendo 70% con relación al 2020. Ni cortar cintas de proyectos privados de debatible repercusión social.
Mucho menos una reforma fiscal a la colombiana, reducida a imponer nuevos tributos.
Lo imperativo para evitar debacles de popularidad y electorales, es dejar de gobernar basándose en apariencias mediáticas.
Y gobernar procurando mayores resultados socioeconómicos para mejor satisfacer necesidades fundamentales de nuestra población.

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