De pactos ¿Fiscal? ¿Económico? ¿Político?

El gobierno está empeñado en pacto fiscal después de haberlo abortado en 2012. Apuntará aumentar impuestos mientras agentes económicos, endosados por ciudadanos, a reducir gastos. Como lo fiscal está enmarcado dentro cosmovisiones económicas y/o políticas más amplias, convendría ponderar la pertinencia de pactos mayores, aun presionados por amenazas originadas en fiscalidad deficitaria. Mas ante espinas en el camino clavadas, o piedras en zapatos dejados – distorsiones financieras provocadas por déficits y/o irregularidades electorales- que gravitan sobre legalidad y legitimidad de autoridades.
Nuestra economía crece arrastrando déficits internos (fiscal) y externos (balanza de pagos) subsanados con endeudamientos que obstaculizan una justa distribución de beneficios del crecimiento vía fuentes de trabajo creados por productores y la capacidad estatal de cumplir obligaciones infraestructurales y sociales: Las cargas fijas estatales consumen las recaudaciones financiándose inversiones públicas con endeudamiento doméstico e internacional.
El doméstico succiona recursos de la economía privada, aumentando tasas de interés en perjuicio de productores, creadores de fuentes de trabajo. Más desempleo traduce mayor demanda de servicios que el Estado no puede satisfacer por deficitario. A los altos costos financieros se suman otros domésticos que afectan nuestra competitividad (energía, transporte, tributarios, laborales, etc.).
El internacional suele condicionarse a propósitos políticos, económicos y comerciales, como amenazas a productores por DR-CAFTA. También a geopolíticas internacionales-militares, derechos humanos, corrupción, etc- importantísimos dentro de un mundo en guerra y crisis ideológica, migratoria, ambiental.
Dos exgobernadores de nuestro Banco Central han advertido de amenazas latentes. Carlos Despradel, de llegar el día que un financiador argumente que no puede seguir prestándonos. Los demás financiadores dejarían de prestar y los capitales financieros se volverían golondrinas. Sobre esto, ya el FMI en reiterados informes ha instado ralentizar el financiamiento externo. Los conflictos militares y migratorios mundiales pueden contribuir a reducir los flujos financieros hacia nosotros.
Bernardo Vega en http://hoy.com.do/los-retos-economicos-de-danilo-medina/ señalaba que “Casi la totalidad de la deuda interna está en manos de nuestros bancos. “El día… que {se} opte por no pagar esa deuda, o diferirla, o reducir sus intereses, todo el sistema bancario entrará en crisis”. Las consecuencias de pasadas, todavía la sufrimos.
José A. Ocampo, exsecretario adjunto de la ONU, acaba de advertir, en relación a la gravedad de la crisis de Grecia y Puerto Rico, de las consecuencias de reaccionar tardíamente.
Abordemos lo fiscal de raíz: seria, oportuna y adecuadamente. Enmarcando su discusión dentro cosmovisiones adecuadas. Procurando convertir en superavitaria la fiscalidad deficitaria que hoy disponemos; entendiendo que para reducir gastos y/o ampliación tributaria, coadyuvaría la concertación de pactos políticos.
Desafortunadamente, percibimos agotamiento de instancias nacionales tradicionalmente propulsoras de este tipo de pactos, lo cual nos impone el desafío de procurar otras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *