«Buenas noticias» y autismos gubernamentales

Al mismo tiempo que el Gobierno pretendió hechizarnos con “buenas noticias” sobre pensiones, empleo y deudas; mostró autismo al rechazar frenéticamente confinamiento que ninguna instancia calificada había propuesto.

Lo que la ciudadanía esperaba es que mostrara signos de preocupación sobre dos temas angustiantes-situación sanitaria e inflacionaria-desviados de atención en las ruedas de prensa con las que el gobierno arrancó el año procurando simpatías.

Recurrir a “buenas noticias” sin actuar diligentemente contra malas, anula el impacto positivo que pudieran causar y proyecta imagen de Gobierno que rehúye reconocer realidades.

Y si adicionalmente rechaza enardecidamente un confinamiento que nadie ha solicitado, habiéndonos acostumbrado a la complacencia, pudiera augurar el comienzo de signos de manipulación, sordera y absolutismo, gubernamentales.

Las reservas que tienen algunas de esas “buenas noticias” aumentan estas preocupaciones. La nivelación de las pensiones resulta plausible pero los pensionados por encima de RD$10,000 se preguntarán por ellos. La disminución del coeficiente deuda/PBI no fue por menor endeudamiento sino por mayor PBI.

Las condiciones de trabajo pudieran revertirse o agravarse por el ausentismo como consecuencia del crecimiento exponencial del COVID19. Terminar el año sin nuevas cuentas por pagar omitiendo explicación a viejas-solo el CODIA reclama RD$20,000 millones-sugiere privilegios sancionables.

La respuesta gubernamental sobre confinamiento está dirigida al vacío: nadie lo ha solicitado. La Sociedad de Infectología, la más calificada de las instancias, ha planteado, básicamente: prohibir aglomeraciones, aforo del 50% en establecimientos comerciales y de servicios y cumplir y hacer cumplir rigurosamente protocolos para evitar desbordamiento como el colapso de centros por tantos contagios del personal laborando en ellos, originando suspensiones de servicios. O cierre de cárceles con riesgo de dejar delincuentes en las calles.

Encarar responsablemente malas noticias reporta mayores dividendos que pregonar buenas rebuscadas. Encarar situaciones sanitaria e inflacionaria, hubiera concitado mas simpatías que divulgar esas “buenas noticas” con reservas.

Sigue urgiendo, abandonando autismo gubernamental: impedir aglomeraciones, aplicar aforos y exigir rigurosamente protocolos diseñados; así como contener inflación mediante acciones para que nuestra agropecuaria deje de ser la cenicienta que es.

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