Balaguer ante nuestra democratización agonizando

En ocasión de recordar el aniversario del nacimiento de Balaguer, mañana 01/09, consideramos pertinente ponderar sus aportes a la democratización del país hoy agonizando por tentaciones autoritarias coexistiendo con predominio delincuencial; ocasionando alto grado de degradación y descomposición en ejercicio de funciones públicas con su consecuente repercusión en nuestras condiciones de vida.

Designado vicepresidente (1957) durante la dictadura, esperó pacientemente que “los mangos gotearan”. Asumió la presidencia ante renuncia forzada por presiones internacionales del hermano del dictador. El historiador Crassweller llegó a calificarlo como el único funcionario del régimen consciente de que la dictadura acabaría. Siendo presidente laboraba sigilosamente en humilde despacho compartido con su secretario de siempre, arraigándose políticamente. Vargas Llosa en “La Fiesta del Chivo” narra la respuesta de Balaguer cuando fue convocado por militares a la base aérea de San Isidro tras ajusticiamiento de Trujillo: que era él el presidente y su asiento radicaba en el Palacio Nacional.

Asumida la presidencia heredada, propuso a la oposición terminar su período y celebrar elecciones presidenciales conforme indicaba la Constitución vigente; propuesta que lamentablemente fue desestimada por la obsesión anti-trujillista. ¡Quién sabe cuántos acontecimientos pudieron evitarse entre 1963-1965 de haberse acogido esa propuesta!

Confirmando su confianza democrática, optó por participar en elecciones de 1962 nominado por el PRD Auténtico. Con candidatura rechazada luego de impresas boletas, y en el exilio, obtuvo miles de votos.

En 1966 gana elecciones. A pesar del convulso periodo pos guerra de abril, guerra fría y exportación de revolución cubana; logró finalmente reunificar la familia dominicana, política incluida. Ya al final de los doce años, no quedaban resentimientos como los que persisten en otras naciones victimas de dictaduras.

Sus primeros gobiernos incluyeron representativos opositores. Durante el interregno 1978-1986 hizo oposición constructiva deteniendo golpes de Estado. Durante 1986-1996 viabilizó que opositores dirigieran poderes del Estado: Cámara de Diputados y Liga Municipal. En 1994 suscribió el Pacto por la Democracia para modificar Constitución mantenida intacta por 28 años.Consecuente con su vocación duartiana, endosó separar elecciones municipales de nacionales, fortaleciendo autonomías.

Más allá de proclamación de opositores como Padre de la Democracia que no procuró -“No he venido a halagar mi vanidad personal, si es que la tengo”-contribuyó a nuestra democratización.

Por eso apena las amenazas actuales: Congreso militarizado, pactos violados, cuatro modificaciones constitucionales en 20 años, la quinta en agenda para rehabilitar lo inhabilitado en 2015, por y para Danilo.

Esto, sumados a recientes acontecimientos desnudando infiltración gubernamental por delincuencia organizada apunta a la imposición de un régimen autoritario sustentado en ilegalidades corruptoras; interrumpiendo y haciendo retroceder el proceso que Balaguer nos legó para logar la sociedad justa y libre que aspiramos.

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