APROVECHEMOS IMPULSO CIUDADANO PARA ENCARAR EMERGENCIA

El mayor conflicto y responsabilidad que recae sobre nuestras presentes autoridades es armonizar cómo encarar el debate que se produce, consciente o subconscientemente, en las interioridades de cada jefe de familia perteneciente a los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad: entre someterse a la cuarentena para no caer víctima de la eventual y mediata mortalidad de la calamidad que nos amenaza o exponerse a ella impulsado por la imperiosa necesidad del hambre que los condenaría, a si y a sus familiares, a una muerte más segura e inmediata.
 
Quien sabe si como corolario a lo indicado en el tercer considerando de la declaración universal de los derechos humanos de las NNUU que establece que los gobernantes deben crear las condiciones para “que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión” y de como Mahatma Gandhi desconocía y se resistía obedecer decisiones y acciones ilegales e ilegítimas del gobierno inglés sobre la India; los pueblos suelen sentir el impulso de reclamar su derecho a recurrir a sus propias fuerzas para responder oportuna y eficazmente a situaciones calamitosas como la que estamos padeciendo; impulso que debe ser aprovechado, pero a la vez canalizado ordenadamente, para evitar caer en las tentaciones del caos y la anarquía
 
Para esta canalización, el Presidente de la Republica pudiera invitar a las candidatos presidenciales opositores a que convoquen conjuntamente la creación de un Consejo Asesor para el Estado de Emergencia integrado por el gobierno, partidos opositores y representantes de las organizaciones de productores, trabajadores y prestadores de servicios de salud.
 
Y si el Presidente de la República no considerare pertinente esta convocatoria, los gobernados, vía estas mismas organizaciones, deberíamos procurar la coordinación de iniciativas que ciudadanos, empresas y comunidades que de hecho ya están emprendiendo – fabricando mascarillas, protegiendo comunidades, procurando iniciativas de abastecimiento, etc -en aras de magnificar la eficacia de los limitados recursos disponibles en comparación con la gravedad de lo que está sucediendo; a fin de evitar excesos y derroches de dichos recursos así como desbordamientos de las energías ciudadanas.
 
A falta de una instancia de concertación a la vista, la Comisión nombrada en las reuniones entre el PRM-PLD para el Seguimiento Electoral pudieran asumir la promoción de este mecanismo de coordinación.
 
Finalmente, la calamidad que nos afecta ha de dejarnos una gran lección a nuestra clase política y a la población que los escoge para gobernar. Los políticos no deben pensar que la búsqueda del ejercicio de poder debe estar inspirado en las mieles que brinda, muchas veces fatuas y deleznable; sino en dilucidar con su conciencia si tienen las condiciones de capacidad, energia, templanza, reciedumbre y vocación de servicio, para enfrentar calamidades y emergencias como las que estamos padeciendo.
 
Y la población deberá entender e internalizar, incluso para su propia subsistencia y bienestar, estas condiciones al momento de escoger sus conductores y gobernantes.
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