Adiós a la angustia y bienvenida la esperanza

Hoy termina 2022. Ciertamente nos deja angustiando por haberse llevado, especialmente en sus días agonizantes, familiares queridos y amigos entrañables que se nos adelantaron a lo inexorable.
Pero acontecimientos internacionales y nacionales justifican angustias.
El Papa reiteró temores de guerras que apuntan a conflagración mundial en su mensaje de navidad Urbi et Orbe, a la Ciudad y al Mundo. Citó guerra Ruso-Ucraniana, donde economía y combustibles están siendo utilizados como armas. Terminación del conflicto Sirio, aunque ya relegado a un “segundo plano”. Citó Líbano y Sahel, faja de transición africana entre Sahara y Sabana Sudanesa. Yemen, Myanmar e Irán. Y nuestro prójimo Haití.
Una docena de focos conflictivos, sumándole amenazas: Taiwán, Corea del Norte y China por resurgimiento de COVID.
Nacionalmente, mortifican expansión de gastos burocráticos y subsidios aumentando déficits financiados con endeudamientos, desequilibrado crecimiento económico con agropecuaria rezagada que aumenta importaciones incluyendo de precios inflados, confrontaciones y lamentaciones rigiendo relaciones con Haiti, baja calidad del empleo, precariedad de servicios educativos y de salud, desorden territorial y depredación ambiental.
Existen temores de repetición de modelos. En España, p.e., se recuerdan acciones del presente gobierno del PSOE, similares a las que desencadenaron guerra civil 1936-1939.
Aquí, entramos en año crítico. De acuerdo con el MEPyD de ahora, para momento similar del gobierno par al presente, PRD (2000-2004), pobreza y déficits aumentaron: El número de pobres aumentó en segunda mitad de aquel gobierno en 1,200,000 persona, en circunstancia que en 2021, 72,000 dominicanos se habían sumado a la pobreza.
Mortifican detalles como falta de pago a empadronadores del Censo, retándole credibilidad y concentrando el debate no en ese importante instrumento sino en si le pagaron o no a los empadronados.
Y la carta, pública, de la Procuradora a sus subalternos para amonestarlos, en lugar de llamarlos al orden e imponer su autoridad, por dilucidar, públicamente igual, situaciones judiciales; señal que obnubila lo mas luminoso que hasta ahora podía exhibirse en el presente período: combatir corrupción e impunidad.
Aún así mantenemos esperanza para 2023. Alientan declaración presidencial para aumentar inversiones y resolución del senado norteamericano reconociendo esfuerzos dominicanos por Haiti.
Pero se necesita corregir situaciones señaladas y seguimiento debido a lo anunciado para que las autoridades puedan recuperar la imagen de un comportamiento de Estado, mermado por condicionamientos populistas y mediáticos.

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