Acuerdo para Candidatura Única sin Escarceos Constitucionales

Muchas incertidumbres gravitan sobre próximas elecciones. ¿Podrán celebrarse en fecha convocada y/o después? Si no, ¿Intentarán PLDistas retener poder o habrá un vacío que voluntades democráticas deberán llenar so pena que perversidades, siempre al acecho, aprovechen rio revuelto para avenirse ganancias antidemocráticas?

Muchas fórmulas se han aireado frente a estas interrogantes: Se ha planteado, de no celebrarse elecciones antes del 16A, seguir pasos sucesorales establecidos en la constitución, que muchos consideran improcedente.

Y/o modificarla para constituir una Junta Gubernativa.

Pero nuestros precedentes sobre manoseos y retozos constitucionales no han sido ordinariamente felices para nuestra democracia. Su escarceo ha impedido institucionalizarnos.

En 1961, al ajusticiarse Trujillo, Balaguer, entonces presidente por presión internacional que hizo renunciar al hermano del dictador, intentó seguir el curso constitucional celebrando elecciones en mayo/62 ofreciendo integrar opositores en un gobierno de coalición; propuesta rechazada por obnubilación anti-trujillista y temores a la astucia balagueriana. Se optó por un acuerdo para modificar Constitución y establecer un Consejo de Estado que organizó elecciones, ganándola Bosch. Este prohijó su Constitución. El golpe que lo derrocó la declaró “inexistente” restableciendo la precedente.

En 1965, sector diferentes de nuestras fuerzas armadas se enfrentaron, unos apoyando la constitución/63 y otros aferrándose al triunvirato regido por constitución/62, desatándose una guerra civil; finalmente superada por un acuerdo político con mediación internacional, ignorando ambas constituciones.

¿No hubiera proporcionado mejores resultados haber aceptado la propuesta de Balaguer?

En 1994 el estrecho margen entre resultados provoco una crisis resuelta con injerencia

internacional mediante acuerdo que implicó reformar constitución: prohibiendo reelección, separando elecciones e instituyendo doble vuelta electoral; esta última, única superviviente de aquellas reformas.

Se parloteó modificar la Constitución2010 al año de ser promulgada, modificándose en 2016.

Estos excesivos manoseos y retozos constitucionales no han permitido arraigar sus atinadas disposiciones y mandamientos en beneficio de la nación, su democracia y población.

Ante estos precedentes y la calamidad que estamos padeciendo, ojalá se pueda arribar a acuerdos políticos, internacionalmente mediados, sin escarceos constitucionales. Acuerdos que hagan fluidas y expeditas las votaciones: simplificando procesos (boletas, conteos, porcentajes, etc.) y eliminando campañas y competencias inoportunas.

La presentación al electorado de candidatura única sería una posibilidad que ofrecería, además, ventajas adicionales.

Pudiera parecer absurdo y/o utópico. Pero las utopías siempre han inspirado actuaciones. Bastaría

recordar la expresión de la Utopía de Tomas Moro, santo católico, de una sociedad sin clases, en las antítesis revolucionarias marxistas-leninistas.

Absurda no será. La calamidad que sufrimos irá disminuyendo apetencias por el poder disfrutable, dando paso a “Quisqueyanos Valientes” concentrados únicamente en gobernar bien.

¡¡¡Danilo, Leonel y Abinader, manos a la Obra!!!

OEA Y Frei esperan.

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