7 palabras para 10 plagas imperdonables

El perdón es bálsamo necesario, aliviando cargas y liberando culpas en relaciones personales y religiosas, para alcanzar paz y sosiego. Pero en el ejercicio público, perdonar acciones de incumbentes en perjuicio de condiciones de vida de pueblos, de su mejoramiento y del sistema democrático llamado a propiciarlo; resulta inapropiado por interpretarse como consagradoras de procederes indeseables, convertibles en plagas endémicamente insuperables.

Por eso, la palabra, más bien la oración, de Jesús en la cruz, “perdónales que no saben lo que hacen”, no es aplicable al ejercicio gubernamental, independientemente del grado de ignorancia o conocimiento que hayan primado en sus actuaciones.

Más bien, procurando la perfectibilidad de la democracia, resulta útil enrostrar sistemáticamente yerros cometidos; independientemente de las intenciones, inconscientes o deliberadas, que hayan inspirado el cometimiento de actuaciones gubernamentales.

En nuestro aquí y ahora, el actual proceder gubernamental ha conformado una serie de plagas que están afectando la suerte presente y futura de la nación, no solo por la eficiencia y sostenibilidad de nuestra democracia, sino por inspirar en la ciudadanía actitudes y procederes similares.

Es el caso del (1)malgasto de recursos en el que, cómo, dónde, cuándo y cuánto invertir; del (2) endeudamiento como vía para equilibrar déficits que estos provocan, del (3)desgano y negligencia causados en los beneficiados de subsidios improductivos, inhibidores del emprendimiento y del desempeño diligente, de (4) la abultada burocracia que obstaculiza un adecuado servicio público agravado por nóminas y nominillas sustentadas en privilegios partidistas, de las (5)limitaciones para ser diligentes en una administración regida por favoritismos partidarios, por (6) las repercusiones de estas negligencias para imponer disciplina y ejercer responsablemente la autoridad, por (7)la conversión de esta irresponsabilidad en caldo de cultivo incapacitante para enfrentar delincuencia común estimulada por la (8) impunidad ante la corrupción de cuello blanco connivenciada entre gobernantes y poderosos que suelen acompañar el malgasto,(9) la pérdida de identidad nacional por la sumisión al endeudamiento que impide adoptar políticas domésticas-migratorias p.e.- sin presiones foráneas y (10) la degradación de nuestra democracia vía la documentación carnetizada del clientelismo político.

No estamos ante diez males aislados y circunstanciales. Somos víctimas de diez malaprácticas gubernamentales que nos están imponiendo mediante un diseño estructurado para perpetuarlas.

Convertidas en plagas, han permeado y contaminado prácticamente todas las instancias de la sociedad -instituciones, empresas, clubes organizaciones, etc.- así como el comportamiento individual de personas; ocasionando daños potencialmente irreversible a la nación.

El sermón de las 7 palabras, pronunciado el pasado Viernes Santo, contribuye a alertarnos sobre la necesidad de enfrentar las plagas citadas, instituidas maliciosa y deliberadamente por la presente gestión gubernamental.

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