Tercera vía reformista: Contribuciones

Concepción socialcristiana del Estado y ejecutorias reformistas deben constituir criterios para diseñar y propiciar, seria y sostenidamente, tercera vía postulada por PRSC; habida cuenta que la primera, sociopopulismo gobernante, y la segunda, oposición socialdemócrata, no presentan condiciones para emprender reformas requeridas para reorientar la nación por buen camino.

Las reformas que se necesitan aquí y ahora deben partir, indefectiblemente, de una disciplina fiscal austerizante, racionalizante y re-orientadora de gastos, que solo el reformismo ha postulado y practicado, en procura de fiscalidad superavitaria. Solo esa fiscalidad superavitaria puede contener el endeudamiento que hace insostenible, perjudicial e inequitativo nuestro crecimiento económico. Los excedentes generados por esa fiscalidad permitirían financiar inversiones públicas sin condicionamientos externos que usualmente acompañan financiamientos internacionales. Podrá invertirse en proyectos socio-comunitarios en barrios y campos así como estimular producción mediante infraestructuras alentadoras de producción agropecuaria o industrial.

Y hará innecesario recurrir al financiamiento interno, viabilizando que el dinero privado, bancos e inversionistas, circulen a intereses bancarios más bajos en lugar de succionarlos el gobierno para cubrir déficits. Estas previsiones inducirán mayor inversión generadora de producción y empleos, imprescindible para reducir el déficit comercial hoy de US$12000 millones anuales y el desempleo cuya tasa no ha bajado desde que el reformismo fue sacado del poder en 1996. Menor desempleo traducirá equidad al crecimiento.

Disciplinar fiscalidad brindará holgura para reformar sistema tributario, simplificándolo e introduciendo incentivos competitivos a los adoptados por nuestros socios comerciales, EE.UU p.e. Con ello se reduciría evasión impulsada por múltiples y elevadas tasas vigentes que ha causado informalidad laboral de 57%, evidencia de informalidad similar en empleadores.

Reducir informalidad de empleadores disminuirá evasión fiscal, incrementándose recaudaciones tributarias y de Seguridad Social; disminuyendo demandas al Estado y viabilizando institución de incentivos fiscales abonadores de alientos a iniciativas particulares para producir bienes y generar puestos de trabajo.

Obviamente la reducción de gastos exigirá ajustar burocracias y subsidios. Pero gracias al PLD disponemos de leyes que solo bastaría aplicar para reducir burocracias: 87-01 y 247-12 de Función y Administración Publicas, respectivamente. Los subsidios podrán convertirse en financiamientos para desarrollar negocios autogestionarios.

Al sociopopulismo gobernante y la oposición socialdemócrata le resultará cuesta arriba adoptar éstas previsiones. El absolutismo PLDista, cree que está conduciendo perfectamente la nación. La socialdemocracia está un tanto impedida ideológicamente por ser consustancialmente inductora de políticas opuestas. P.e: demanda inducida, estatización de bienes y servicios, proveer empleos públicos.

Solo el reformismo puede implementar estas reformas. Y contemplando el funcionamiento de mecanismos de concertación y participación social en decisiones sobre políticas públicas que se aplicaron durante gobiernos reformistas -Comisión de Desarrollo y Diálogo Tripartito- podrá lograr reformas permeables social y políticamente.

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