Temor de Greenspan: locura en política

En soliloquio solía preguntarme, ante determinados comportamientos políticos nacionales, si estábamos enloqueciendo. Sottovoce lo socializaba con interlocutores íntimos, temeroso de escandalizar. Pero ahora que Alan Greenspan, percibido como presidente por antonomasia de la Reserva Federal de EEUU, ha manifestado temores que el sistema político internacional se encamina a dominarse por locos, he superado aprehensiones de socializar que hace tiempo percibo que hemos caído víctima de la locura.
Esto así, por no encontrar otras explicaciones a:
La impudicia de volver a parlotear como presidente de JCE a sobre quien recae-por haber subrogado atribuciones del pleno al no convocarlo con la sistematización requerida -haber dirigido el proceso electoral más repudiado y ridiculizado, nacional e internacionalmente, de los últimos años; y sobre quien recaen otras interrogantes formalmente evidenciadas como la falta de explicaciones sobre temas siguientes: ¿porqué no quiso someterse a la ley de compras gubernamentales para adquirir equipos?, ¿qué pasó con los 3,000 técnicos electorales?, renuencia a entregar actas reclamadas por opositores, irregularidad de proclamación, etc.
Los inexplicables conflictos concitados en lucha por regidurías, hasta provocar muertes violentas ante la evidente complicidad, por comisión u omisión, de instancias electorales, estatales (Cámara de Cuentas), gubernamentales (LMD) y partidos políticos al mismo tiempo que se acepta pasivamente que los ayuntamientos carecen de fondos para cumplir obligaciones elementales.
Que tengamos años denunciando veda haitiana sobre nuestros productos, anunciando soluciones que terminan envolviéndose retóricas semánticas, diciendo que dijeron lo que ellos dicen que no dijeron, para que todo quede igual.
La exposición de incrementar déficits fiscales financiados con endeudamientos cuyos pagos presionan fluidez del mercado cambiario: forjando desbordamiento de expectativas salariales, abultando nómina con cargos creados para tranquilizar a funcionarios susceptibles de imputárseles ineficiencias, complicidades en corrupción y prácticas discriminatorias. O aplicando rotaciones sin ponderar calificaciones y resultados a un Gobierno al que mucho le falta.
Las pretensiones que el sector privado pueda asumir operación de plantas eléctricas sobre-costeadas pagando los excesivos costos financieros u operativos derivados; que los agobiantes problemas de tránsito y transporte puedan solucionarse mediante agentes de tráfico improvisando colocaciones de bordillos y conos; que la educación pueda mejorarse mediante construcciones escolares.
A esa especie de dislocamiento que existe al emprender costosísimas reparaciones y reconstrucciones simultáneas de hospitales sin ponderar sus efectos en otros inadecuadamente equipados. O al dotar de modernos equipos como los cardiovasculares al hospital Robert Reid mientras su cisterna albergaba agua contaminada causante de muertes de niños.
La preocupación futura de Greenspan sobre predominio de locuras en política internacional hace tiempo que ha estado vigente en nuestra nación; resultando imprescindible el rescate de la cordura para reencauzarnos debidamente.

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