De sorpresas y marchas: sal y ajo

Nos gobiernan sorpresas, no sólo visitas, sino de políticas y procederes. Con sorpresas no es posible adoptar políticas adecuadas, como apoyar producción de bienes para satisfacer necesidades y generar empleos dignos y estables. La agropecuaria p.e., sufre embestidas de importaciones que el rumor público vincula a instancias gubernamentales; encontrándose el ajo en ojo del huracán.
Nos causan sorpresas acciones y reacciones gubernamentales: el Presidente habla irritado, después de institucionalizar su silencio, respondiendo críticas sacerdotales descentradamente, puesto que su respuesta no tuvo nada que ver con lo denunciado. Sorprende falta de solidaridad con pueblo venezolano por solidaridad con su gobierno que nos endeudó con créditos para financiar déficits fiscales, petróleo de mala calidad. Sorprende que el gobierno crea que maneja bien sus finanzas cuando sus recaudaciones no alcanzan para pagar cargas fijas; que no reaccione al correr plazos en procesos judiciales relacionados con corrupción; insensibilidad ante problemas ambientales evidenciado en indiferencias ante acumulación de basura; sumisión en problemas comerciales y migratorios con Haití.
Sorprende su inmutabilidad frente a reclamos exteriorizados en movilizaciones ciudadanas, ya alentadas hasta por órdenes religiosas, expresadas en marchas de protestas; y de productores agropecuarios, amenazados por importaciones asociadas a procederes oficiales diseñados por funcionarios señalados por el rumor público. Y sorprende la pasividad presidencial después de haber prometido que actuaría en base a rumores.
El gobierno ignora que protestas alrededor de productos específicos pueden traer grandes consecuencias.
Un buen ejemplo lo constituye la marcha de la sal concebida por Mahatma Gandhi en 1930 como protesta contra el tributo impuesto por el gobierno británico a la sal extraída del Océano Índico.
Esta marcha condujo a la independencia de la India del dominio de un imperio que entonces abarcaba cuarta parte de la población mundial y la quinta parte del territorio. Hoy la India es una cuasi-potencia.
Si bien nuestras marchas no tienen como estandarte productos específicos, sino generalizado contra corrupción e impunidad; no resulta ocioso advertir que políticas aprovechadas por hijos de las tinieblas para sacar provechos particulares pueden seguir incrementando la cartera de corrupción y/o perjudicar el desarrollo nacional.
Mas si a productores de ajo y otros productos que corren la misma suerte, de ser víctima de injerencias y omisiones gubernamentales en su contra, se le sumaran los amenazados por DR. CAFTA que por falta de previsión adecuada de las autoridades pronto nos encontraremos la sorpresa de haberse vencido plazos de gracia establecidos en este acuerdo.
Recordando marcha de la sal; políticas y corruptelas gubernamentales pro-importaciones estimularían canastas de productos-lácteos, cárnicos, habichuelas, etc. -que pudieran sazonar, como el ajo, más de lo que están las marchas escenificadas.

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