Regidos por paradojas

Predominan paradojas en el accionar político del gobierno y oposición, precipitando el camino hacia nuestra descomposición. Del gobierno falta emanación de autoridad, orden y respeto; pretendiendo compensarlo con declaraciones mediáticas y bultos burocráticos. La oposición se contradice.
Gobernantes se jactan del crecimiento económico persistiendo la pobreza en uno de cada tres dominicanos y el desempleo mantenido estancado al mismo nivel de 1996. Los mayores recursos por impuestos y endeudamientos no alcanzan para resolver carencias perentorias de barrios marginados por la concentración de riqueza prohijada por inversiones públicas relumbrantes.
Hay más burocracia supuestamente para orientar y controlar pero informalidad impera presionando seguridad social, gastos y déficits. Montan aparataje pro-competitividad pero fomentan incompetencia estableciendo precios energía y combustibles, altos impuestos y tasas financieras, luciendo cómplice por omisión en monopolios de transporte.
Gastamos 4% PIB en educación pero no mejoramos calificaciones internacionales ni saciamos protestas magisteriales provocadoras. Las relumbrantes inversiones hospitalarias no mejoran servicios carentes de medicamentos, instrumental y equipos médicos; agravados por seguridad social proporcionadora de inseguridad a enfermos y envejecientes. Los taponamientos vehiculares, en lugar de disminuir con el INTRANT, han aumentado, derrochándose combustibles; mientras ésta se entretiene inventariando talleres. Hay más diplomáticos pero menos diplomacia, poniéndonos de mojiganga ante frecuentes estornudos de vedas amenazadas haitianas. Disponemos Constitución, leyes y decretos modernísimos para administrarnos, financiera y éticamente, pero la transparencia es una hipocresía al no someterse al imperio de ellas, predominando impunidad y tolerancia en corrupción.
Endosan acuerdos mundiales y pronuncian discursos pro-ambientalistas pero suscriben contratos contaminantes y contaminan ambiente con negligencia en disposición de residuos domésticos e industriales. Los recursos políticos que Constitución y leyes nos proporcionan, se desaprovechan como la concertación: El pacto eléctrico dividió, en lugar de unificar voluntades al respecto.
Más recursos se disponen para combatir delincuencia – personal, equipos sofisticados y vehículos con computadoras – pero la inseguridad llega incluso a los recintos judiciales y carcelarios. A la advertencia sobre inseguridad procedente de las autoridades norteamericanas a sus ciudadanos, las dominicanas les responden con una mera e insustancial declaración.
La oposición resulta a veces paradójica. En las contiendas internas sus aspirantes vinculados a dirigentes actuales prometen oposición, admisión implícita que no se está haciendo. No habiendo reconocido formalmente al gobierno por las irregularidades electorales en 2016, resulta paradójico pedirle al Presidente Medina que convoque cumbre para dirimir conflictos electorales. A sabiendas que el PLD bloquea ley de partidos y ante declaración de una JCE que apoyó, que iniciará normativas para 2020 basándose en leyes vigentes, reintroduce dicha ley brindando excusas para demorar preparativos necesarios para su idónea celebración.La Sostenibilidad y perfectibilidad de la democracia exige que nuestra clase política abandone paradojas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *