!RD$ 2,013,500,000,000 gastados entre 2012-2016!

Desde agosto/2012 hasta agosto/2016, Danilo habrá gastado RD$2,013,500 millones, al sumarle los gastos 2013-2015 (RD$1,561,001 millones), la proporción de meses que le correspondieron 2012 más la estimación que correspondería 2016. Nunca un gobierno había gastado tanto dinero en tan poco tiempo, por lo que en esta materia se ha cumplido hacer lo que nunca se había hecho. Lo pertinente es si esos gastos tuvieron o tendrán los resultados socio-económicos deseables en términos de prioridad, calidad, eficiencia y escrupulosidad.
Esta suma equivale a lo gastado por Leonel Fernández en sus ocho años precedentes y supera la sumatoria de todo lo gastado previamente al 2004. Su promedio anual dolarizado es 5.5 veces el dinero administrado por Balaguer durante su último año de gobierno.
Resulta imperativo pues, evaluar qué se ha hecho con tanto dinero tomando como referencia básica los programas estelares del gobierno.
Partiendo de la “revolución educativa” que dispone enormes recursos provenientes del 4%/PBI. La tanda extendida se ha limitado a pasar el tiempo post-curricular, desplazando segundas tandas, traduciendo aumento de deserción. La educación ha sido el componente de la inflación que más crece en el período. La alfabetización, fuente de promoción publicitaria. Las construcciones escolares, focos de corrupción que han provocado quiebras y suicidios.
Siguiendo con la “transformación del campo” mediante visitas sorpresas. La inflación alimentaria ha sido el de segundo crecimiento en el costo de la vida durante el período. El Banco Central reporta crecimiento del PBI agropecuario (1%) siete veces inferior al global (7%) mientras el Valor Bruto de Producción es menos después de las visitas sorpresas que antes.
Se efectúan inversiones hospitalarias en centros relumbrones, estigmatizados por corrupción, mientras centros pequeños se deterioran por falta de mantenimiento. No se implantan programas sanitarios preventivos que obligue, p.e.: recoger y disponer adecuadamente basuras y suministrar agua por tubería para no tener que almacenarla y atraer mosquitos transmisores de epidemias.
La “solución definitiva” al problema eléctrico, enfocada a través del “cambio en la matriz energética” no luce factible puesto que lo esencial-precios de compraventa de energía-no está siendo abordado y por demoras derivadas de cuestionamientos éticos, financieros y ambientales en Punta Catalina.
A pesar de altas inversiones en infraestructura vial-túneles, elevados, etc.–taponamientos y dificultades, en tránsito y transporte, aumentan por improvisaciones en diseño de soluciones de tráfico y omisiones organizativas y programáticas temerosas de encarar privilegios en empresas de transportes y combustibles.
Si esto sucede con los programas estelares del gobierno, qué sucederá con otros.
Por eso resulta pertinente el cambio de políticas por unas que no solo se preocupe cuánto gastó, sino por sus resultados socio-económicos: prioridad, calidad, eficiencia y escrupulosidad.

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