Queridos Reyes Magos

Les pido que me traigan suficiente oro, incienso y mirra para ungirme de fuerzas y recursos capaces de contribuir a elevar el comportamiento de nuestras instancias responsables -autoridades, líderes y organizaciones- y así mejorar nuestra nación.

Puede que estén sobrecargados por pedimentos recibidos durante el largo trayecto que vienen cabalgando por naciones con calamidades peores que la nuestra.

Pero para evitar empeorar en la nación que nos responsabilizamos, apesadumbra repasar informaciones sobre acontecimientos consecuentes del manejo irresponsable de la cosa pública. Y al comportamiento insulso de líderes y organizaciones, que tienden a reforzar pesimismos ciudadanos hasta inhibir su capacidad para superar el estado de cosas imperantes que han llevado a otras naciones al abismo.

Ejemplos sobran: Diez muertes violentas en 24 horas con intervención de sicarios de poca monta reflejan el sistema delincuencial que predomina alentado por impunidades exonerantes y encubridoras de poderosos. Precariedad en servicios públicos esenciales, desde recolección de basura hasta circulación de vehículos, frente a narices de autoridades responsabilizadas de proveerlos. Barreras epidemiológicas derrumbadas hacen permeable penetración de enfermedades, algunas rabiosamente, consecuencia de permisividades en tráfico de personas y contrabando de productos.

Persiste mal gasto de recursos públicos frente a indolencia e insensibilidad de administradores que creen “nunca se había hecho tanto” mientras hipotecan nuestra economía, patrimonio ambiental, cultural e identidad nacional.

Se reitera, sin cumplirse previamente, que agentes utilicen macanas para enfrentar metralletas, teniendo que aclarar el desliz. Servidores públicos se entretienen en chatear ante ciudadanos esperando servicios. Instituciones responden con operativos más mediáticos que efectivos, luego de dejar de prestar los servicios que debían. Funcionarios discursean a futuro como si no estuvieran llamados a administrar el presente. Muchos, como si estuvieran en oposición sin darse cuenta que hace 22 años gobiernan. O improvisan soluciones, obviando soluciones técnicamente comprobadas.

Autoridades satisfechas pronostican que seguirán haciendo lo que venían haciendo, esperándose, según Einstein, iguales resultados.

Hay desconcierto con respuesta insulsa de organizaciones y líderes de la sociedad. Por omisión, al no existir oposición. Y por comisión, al brindar, p.e., excusa para demorar solución de problemas migratorios mediante costosísimo muro físico cuando otros muros pudieran ser levantados inmediatamente para controlarla, una sociedad civil decepcionadora que propone para encabezar nuestro supremo organismo de justicia a funcionarios gubernamentales, no contribuyente a separación de poderes beneficiosa para la democracia. O líderes que por figureo alternan mensajes paganos de Navidad con presencia en batallas religiosas. En la misma batalla que funcionarios encargados de proveer agua potable regalan agua embotellada admitiendo así, implícitamente, que la que proveen está contaminada. Y para colmo, lo publican.

Queridos Reyes, déjenme esta noche, suficiente fuerzas y recursos para encarar todo esto.

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