Incremento endeudamiento 2018: ¿US$10,000 millones?

El Presupuesto 2018 concita pánico. Admite y reafirma vocación deficitaria del gobierno y puede desbordar el endeudamiento para financiarlo.

Preocupa la admisión que los ingresos corrientes (RD$648 mil millones) no alcanzarán para cubrir cargas fijas (RD$748mil millones), suma de gastos corrientes (RD$617 mil millones en burocracia, subsidios e intereses) y amortizaciones de deuda (RD$131 mil millones). Para amortizar, postula tomar RD$100 mil millones de nuevas deudas para pagar viejas.

Durante los últimos años se formularon presupuestos que postulaban crecimientos nulos, incluso decrecientes, de requerimientos financieros: RD$176,173 y 172 miles de millones para 2015, 2016 y 2017 respectivamente. No obstante, el endeudamiento real creció 11%.

El presupuesto 2018 consigna requerimientos financieros por RD$214 mil millones, 24% superior al 2017. Si ante crecimientos nulos de requerimientos financieros la deuda creció 11% ¿En cuánto crecerá si el crecimiento de los requerimientos financieros para 2018 es de 24%?

Si fuera a la suma de ambas tasas, 35%, aplicado a la deuda pública al presente (US$28,900 millones) significaría un incremento de US$10,000 millones durante el año 2018.

Muchos argumentarán sobre la imposibilidad de esta proyección. Pero su posibilidad aumenta si al financiamiento consignado en el presupuesto le agregamos derivados de determinadas contingencias y sorpresas.

Tal es el caso de reclamos de contratistas de obras (tan solo ODEBRECHT reclama US$708 millones); exigencias de suplidores nacionales empoderables ante quiebras causadas por la siempre creciente partida de “disminución de cuentas por pagar” ascendente a US$1,206 millones que se presupuesta pero no se ejecuta; exigencias de comunidad financiera internacional conducentes a disciplinar finanzas sometiéndose sin manipulaciones a leyes como la capitalización del Banco Central cuyos pasivos exigibles rondan US$3,300 millones.

Estas tres partidas suman US$5,234 millones que añadidos a la presupuestada elevarían el incremento de deuda en US$9,692 millones; a los que habría que agregar erogaciones derivadas de un gobierno que rinde culto a las sorpresas y de discusiones congresionales entre otros intangibles.

Entonces surge el pánico. No solo porque se hace más posible el monto sino por temores sobre su consecución ante un FMI reiterativo que nuestra deuda debe anclarse y temeroso internacionalmente de burbujas; especialmente para un gobierno cuya cabeza desairó la comunidad internacional al no pronunciar el discurso que debió pronunciar en la Asamblea de las NNUU debido al desaire previo del Presidente Trump.

Y cunde porque las dificultades de financiamientos externos impulsarían una mayor recurrencia al interno; perjudicial para la economía vía succión del crédito y alza de interés para sectores productivos. Y/o a la recurrencia de emisiones inorgánicas potencialmente devaluatorias e inflacionarias.

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