Hoy puede ser el día de lo que parecía imposible

“Un día cualquiera se abre el cielo y pasa lo… imposible”. Luis Arthur.
Hoy está por celebrarse una marcha contra corrupción e impunidad convocada imperceptiblemente, prácticamente en forma invisible, que ha concitado gran y espontánea respuesta ciudadana. Para muchos, era imposible este reaccionar luego del letargo sufrido después de frustraciones postrevolucionarias de 1965 ocasionadas por protervos y pseudo-liderazgos políticos y organizacionales; reforzados por políticas gubernamentales sociopopulistas y clientelistas ligadas a corrupción e impunidad de delincuentes de cuello blanco estimulantes de delincuencia común.
Hoy parece abrirse el cielo y marcar la inflexión de la indolencia a la intrepidez, referidas en nuestro himno- “salve pueblo intrépido”… que “ser libre merece… si es indolente”. Parece ser alborada del nuevo accionar requerido para un reordenamiento socialmente ético que nos permitirá superar lacras que impiden superarnos como nación libre y civilizada, justa y solidaria.
Hoy puede ser el día de reiniciar el enfrentamiento de desafíos similares a los enfrentados por forjadores de la nacionalidad en 1844 después que huestes extrañas malograron nuestra independencia efímera en 1821; a los que enfrentaron los restauradores contra la anexión decretada en 1863, y las ocupaciones militares de 1916 y 1965. El día que iniciemos el encaramiento contra la degradación de nuestros 50 años de democracia ininterrumpida (1966-2016).
Hoy puede ser el día de tomar la antorcha para relevar nuestra democracia iniciada con ideales independentistas, soberanos y libertarios; perfeccionándola hasta capacitarla para implantar modelos económicos conducentes a desarrollo humano y justicia social, a participación política compatibles a concepciones estatales contemporáneas, reconocidas internacionalmente.
Hoy es día de reproclamar administración idónea de recursos y patrimonio públicos, ordinariamente escasos frente a cúmulos de necesidades, para superar la vergonzosa pobreza imperante en una nación económicamente dinámica.
Hoy, partiendo de consignas contra corrupción e impunidad puede ser día de iniciar la retoma de otras que traduzcan bienestar común y reduzcan privilegios: Que los recursos se gasten no solo idónea sino adecuadamente, en términos de prioridades y calidades, para producir bienes y servicios satisfacientes de necesidades de nuestra gente y generadores de puestos de trabajo dignos y estables. Que el gasto sea eficaz y eficiente para maximizar resultados sociales y económicos. Que su nivel lo determinen las recaudaciones para reducir endeudamientos cercenadores de soberanías.
Hoy, ante respuestas espontáneas de ciudadanos sin costosos activismos partidarios, es día de esperanzarse sobre consecución de comportamientos políticos apropiados, demandantes de rediseños partidarios previos, hasta capacitarlos para canalizar y catalizar inquietudes, valores y aspiraciones, de ciudadanos conscientes de sus dignidades
Apoyemos la marcha para que, siendo pacífica y ordenada, abra el cielo y pase lo precedente; que parecía imposible.

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