Están clavadas dos crisis

Visualizamos dos crisis clavadas en nuestro horizonte que anotamos para inspirar providencias preventivas: (1) alrededor de primarias abiertas, (2) de la deuda.

Las primarias abiertas, independientemente de su pertinencia, aquí y ahora crisparán el ambiente político hasta poner a prueba nuestra frágil institucionalidad. Su imposición, especialmente para el 2020 confronta resistencias. Se oponen líderes, partidos, ONG y organizaciones empresariales ante una opinión pública militantemente dividida. Confronta disposiciones y precedentes de inconstitucionalidad que augura recursos ante el Tribunal Constitucional si fuese aprobada. Requiere compleja organización, excesivos empleados y altos costos. Serían implementadas con resignación por una JCE que postula por primarias cerradas, cuyo presidente no oculta su desgano al recordarnos su convicción sobre su inconstitucionalidad y la máxima jurídica “nadie está obligado a lo imposible” insinuando con ello su imposibilidad presente.

Visualizamos situaciones derivables en crisis. Desde el conflicto de poderes alrededor de su constitucionalidad hasta problemas administrativos: fondos sin aparecer, oposición de actores partidarios, falta de tiempo para reclutar y entrenar personal, equipamientos y mobiliarios insuficientes, etc., que pudieran concluir con fracaso del proceso, abstencionismo partidario, inaceptación de resultados e impugnaciones; dando margen a provocar, deliberadamente o no, reperperos constitucionales amenazantes de nuestra institucionalidad democrática.

Otra crisis está clavada en nuestro horizonte: la deuda por la sostenida tendencia deficitaria de nuestra fiscalidad incidente en el endeudamiento. Toma fuerza ante recientes dictámenes del FMI y la calificadora de riesgo Fitch-Ratings.

El Directorio del FMI, recientemente sumado a la lucha contra la corrupción, ha reiterado ineficacia y deficiencia del gasto que junto a la complejidad tributaria genera déficits conducentes a endeudamientos que hacen insostenible el crecimiento y combate a pobreza y desigualdades.

A este dictamen se agrega la mala calificación soberana de la deuda dominicana otorgada por Fitch-Ratings. Le han puesto al país la nota de “BBnegativo“. Enhttps://es.wikipedia.org/wiki/Fitch_Groupse explica esta calificación como “sin grado de inversión mejor conocido como bono basura”. De “alto riesgo de impago”.

Para ponerle esa nota a nuestra deuda soberana Fitch-Rating tomó en cuenta fiscalidad, control de gastos, costo creciente del servicio de la deuda (40%PBI/ ahora vs. 17% PBI/2017), dependencia gubernamental al financiamiento internacional, más en capitales privados que Organismos supranacionales, aumentos tasas de intereses (FED), posible reducción de exportaciones por políticas externas más adversas, etc.

Cuando la comunidad económica internacional, otras calificadores de riesgos e inversionistas, hagan ola a estos advertencias del FMI y Fitch-Ratings, nuestra fiscalidad quedaría desequilibrada y quebrajada nuestra estabilidad; echándole leña al fuego provocado por el reperpero provocado por primarias abiertas.

Ojalá que la sensatez invada nuestras instancias responsables para prevenir detonación de estas dos crisis que avizoramos clavadas en el horizonte nacional.

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