Disquisiciones sobre percepciones y realidades

Así como gobernantes creen que la inseguridad ciudadana no es real sino percepción, los gobernados consideramos que la autopercepción gubernamental de bonanza económica no se compadece con la realidad; como también percibimos que el Gobierno, en lugar de enfrentar corrupción e impunidad, tan reales que han sido admitidos sobornos, está moviendo hilos mediáticos y procedimentales para desviar atención, sacrificando chivos expiatorios que calmen la indignación ciudadana y/o ganar tiempo esperanzado que algo suceda que cambie curso de acontecimientos.
La percepción ciudadana contraria al regocijo económico gubernamental encuentra nuevos elementos en el reciente Informe Económico a marzo 2017 cotejado con otras cifras oficiales.
Partiendo que el sostenido crecimiento no ha tenido efecto significativo en generación de puestos de trabajo: Mientras nuestra economía hoy es cuatro veces (400%) más grande que en 1996, el nivel de desempleo apenas se ha reducido 0.6% en 20 años (http://www.bancentral.gov.do/estadisticas_economicas/mercado_trabajo/).
Por eso, junto a bajos salarios reales, informalidad de 59% al primer trimestre 2017 y un 85% de empleados actuales desenvolviéndose bajo características insatisfactorias de calidad del trabajo, informalidad, pluriempleo y precariedades laborales, la ciudadanía no percibe el crecimiento.
Las cifras recientemente públicas sobre las finanzas públicas, nacionales y personales, refuerzan la negativa percepción ciudadana sobre el crecimiento pregonado.
Aún cuando las cuentas fiscales no se publicaron en el informe, otros portales oficiales evidencian que durante el primer trimestre del año las recaudaciones siguieron siendo consumidas prácticamente todas por burocracia, subsidios e intereses. Para amortizar la deuda pública hubo que tomar prestados RD$29,000 millones.
La deuda pública total se incrementó en US$2,000 millones hasta alcanzar US$27,700 millones a marzo/17, que sumados a los $10,000 millones del Banco Central la coloca en US$37,700 millones, equivalente al 53% al PIB/2016.
Si bien las reservas mantienen nivel satisfactorio (US$6,445 millones) existen compromisos por US$2,838 millones (44%) a pagar en 2017, la mayoría intereses.
Del Informe se concluye el poco apoyo del sistema financiero a la producción primaria. Los financiamientos agropecuarios industrial y a las pyme, disminuyeron.
La morosidad en el sistema financiero creció un 12% con relación al pasado año, al pasar de 1.7% a 1.9%, en circunstancia de haber crecido 13% 2015/2016< significando que se ha incrementado en 25% en dos años.
La falta de distribución del crecimiento a través de empleos y salarios dignos, y la vulnerabilidad financiera que afecta su sostenibilidad, evidenciada precedentemente, impide que la ciudadanía perciba satisfactoriamente el crecimiento observado, aunque sea real.
Queda por ver si el Gobierno podrá resistir el manejo de realidades de corrupción e impunidad como hasta ahora percibe la ciudadanía que está haciendo, especialmente ante las implicaciones en términos de lavado internacional de activos.

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