Desguañangue por atortojamiento gubernamental: palabras sin hechos

Coincidiendo con elecciones del CMD, la ministra de Salud, habiendo presidido ese gremio anteriormente, culpó a médicos de muertes por dengue viabilizando el triunfo opositor. El Presidente, a la defensiva ante exigencias de que hable, argumentó preferir hablar con hechos cuando precisamente la falta de resultados satisfactorios opuestos a las palabrerías propias de demagogias mediáticas es lo que justifica las exigencias. Atortojamientos verbales que reflejan desguañangue gubernamental.

El gobierno se desguañangó en el manejo del dengue. Para compensar su negligencia monta un costoso y aparatoso operativo para controlar mosquitos que solo sirvió para posar ante cámaras y emitir declaraciones. Enormes recursos fueron distraídos vanamente: Los mosquitos no solo sobrevivieron sino se reprodujeron. El dengue sigue cobrándose vidas hasta llevar a prestigiosos juristas a postular homicidio involuntario.

Se desguañanga en educación. Pregonando “revolución educativa” y manejando enormes recursos que le proporcionó la ciudadanía con el 4% del PBI, el costo de la enseñanza debió reducirse. No fue así. Constituye el componente de mayor incidencia de nuestra inflación. Desde que Danilo asumió el poder a la fecha, creció 21%, más del doble del promedio general; aumentando las frustraciones ciudadanas.
El gobierno se atortoja al confundir que la movilización de burocracia presidencial en las visitas sorpresas está “transformando el campo”; transformación desguañangada por la inflación alimentaria observada en su período del 19%, también más del doble de la inflación general.

Se atortoja cuando la CDEEE publicita “cambio en la matriz de generación” y “solución definitiva del problema eléctrico” basándose en plantas de carbón sobre-costeadas, contaminantes y no viabilizada en su financiamiento; cuando se ha desguañangado al reducir apenas el precio de compraventa de energía entre distribuidores y generadores en menos 10%, mientras la caída de precios del combustible más utilizado en generación ha sido más del triple.

El Presidente Medina cae en atortojamientos al intentar escaparse de exigencias que hable recurriendo a la frase “hechos, no palabras”, no original de él, sino del dictador peruano Manuel Odría, cuyo gobierno se caracterizó por “una gigantesca corrupción” (https://en.wikipedia.org/wiki/Manuel_A._Odría).

Se atortoja porque no se les está pidiendo que hable para que pronuncie mas palabras sin hechos ni venda nuevas ilusiones de que hará – de verbos hacer en futuro hemos tenido demasiado- sino para explicar porque no ha hecho “lo que nunca se ha hecho”.

Y para disculparse por no haber cumplido sus obligaciones como gobernante consagradas en el dispositivo Art.128.2.a de la Constitución que juró cumplir y hacer cumplir: “velar por la…fiel inversión de las rentas nacionales”; fidelidad que incluye escrupulosidad contraria a la corrupción predominante. Y eficacia y eficiencia por alcanzar resultados socioeconómicos tangibles.

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