Deseos de Año Nuevo: gobierno nuevo

Se acostumbra pasar páginas del calendario formulando deseos superadores de situaciones como desesperanza abonada por recrudecimiento de confrontaciones migratorias que estamos padeciendo.

Aquí y ahora, superar desesperanza, requiere reemplazar economía rentista prevaleciente por otra orientada a satisfacción de necesidades, incluyendo generación de puestos de trabajo dignos y estables; sostenibles y equilibrada, ambiental y demo territorialmente.

Requiere sostener dinamismo de actividades como zonas francas y recuperar caídas de productos primarios-café, azúcar, coco, ganadería, grasas y ron-ahora que China abre puertas. Y salvaguardar productos amenazados por acuerdos comerciales.

Sustituir economía rentista exige encarar fiscalidad deficitaria que termina convirtiendo al Estado en competidor de particulares vía intereses encarecedores del costo de producción, sustrayendo circulante y conduciendo a endeudamientos.

Encarar déficits exige reducir gastos corrientes, mejorando su calidad para no agravar deterioro de servicios. Disponiendo 4%/PBI tenemos pésimas calificaciones educativas. Hospitales monumentales abiertos coexisten con centros elementales cerrados (antirrábico); energía barata se vende cara y taponamientos aumentan por improvisaciones.

Agudizan confrontaciones migratorias por pésimas políticas. En lugar de adoptar políticas de buenos vecinos, cada quien en su casa pero ayudándonos mutuamente, el gobierno exacerba confrontaciones. Es permisivo en la incursión a nuestras casas y territorios, prefiere el contrabando corruptor de bienes y personas en lugar de acuerdos serios y formales de comercio e inversión, practica indiferencia ante uso de nuestras infraestructuras pudiendo facilitarlas en Haití, vive en defensiva pudiendo colocarse en ofensiva. Secuestra acuerdos conducentes a consensos para mantener conflictos.

Deseamos frenar estatización despolitizando la “mano generosa” gubernamental hacia nuestra población, absteniéndose de determinar precios-combustibles, electricidad y dinero. Dejando de fijar cuotas distorsionadoras de competencia.

Que se imponga honestidad en servidores públicos, sancionando aceptaciones de dádivas prohibidas (art.80.1,ley 41-08) partiendo de canastas navideñas precursoras de otras traficantes de influencia y corrupción.

Ojala nuestras autoridades dejen de hacer ridículo exhibiendo mensajes navideños cursileros; corrijan sus imprudencias ante un orden internacional incierto y fluctuante reflejadas en precios del petróleo y crecimiento económico norteamericano.

Que negligencias dejen de ser compensadas con operativos; que se cumplan normas de seguridad industrial y asentamientos humanos; se convenzan que la pobreza solo se supera con puestos de trabajo; simplifiquen tributación en lugar de complicarla para magnificar evasión; vean vigas de corrupción en sus ojos y no procuren pajas en ajenos; abandonen retaliación política desmembradoras de demarcaciones.

Reconociendo que no luce probable que estos deseos se cumplan ahora, deseemos cambiar gobierno en 2020.

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