Defensores nacionales del reformismo

Al mismo tiempo que J.P.Morgan pronosticó recesión económica para 2020 uno de los mayores inversionistas mundiales, Warren Buffett, lamentaba que el mundo no aprendió lecciones de la crisis financiera del 2008. Estas advertencias deben conducirnos a postular la reorientación del modelo de gestión vigente, obligando a mirar, para defender la nación, experiencias reformistas; corriente política que a su vez requiere defensores para rehabilitarse.

El modelo seguido últimamente ya justificaba esta reorientación. Se había advertido el colapso eléctrico ya evidenciado por lo que el periódico “El Dia” califica “extrañas coincidencias”:rayos caídos del cielo que dañaron generadores y plantas salieron por “mantenimiento programado” testimoniando la falta de programación de autoridades. Esto obligará a comprar energía más cara con repercusiones tarifarias y/o mayores subsidios amenazando competitividad y agravando desequilibrio fiscal. Poco ha cambiado tras 22 años de capitalización y multimillonarias inversiones PLDistas.

Se advirtió adversidad en el entorno internacional para gobiernos como el nuestro con finanzas públicas altamente dependientes del endeudamiento. La fortaleza del dólar y alza de intereses traduce mayores costos financieros. El neoproteccionismo del Presidente Trump implementándolo mediante incentivos fiscales y presionando por mayores inversiones en territorio norteamericano, afecta disponibilidades y flujo de recursos hacia nuestra nación.La guerra comercial con armas arancelarias está provocando excedentes exportables de EEUU hacia naciones con las que mantienen tratados comerciales como DR-CAFTA, compitiendo, en consecuencia con sectores de producción nacional carentes de incentivos similares; constituiyendo la industria avícola y ganadera la primera víctima.

Estas advertencias habían sido señaladas y se están cumplimendo con probabilidades de agravar nuestras adversidades fiscales, y sus consecuencias financieras y económicas; lo cual requiere ser encarado con mayor responsabilidad.

Pero este encaramiento resulta difícil con el modelo político socio-populista-clientelista que nos rige, caracterizado por gastos elevados en burocracia hipertrofiada y subsidios improductivos e inhibidores del esfuerzo propio; gastos de mala calidad, en que y como se invierte; inversiones sobrecosteadas por privilegios y corrupción, sistema tributario sobrecargado en tasas y procedimientos, secuestro gubernamental de recursos privados para financiar déficits pagando altos intereses para atraerlo, pretendiendo alcanzar competitividad sin la competencia que el Estado impide mediante altos costos tributarios, financiamiento, energía y combustibles.

Cambiar este modelo requiere reimponer disciplina fiscal, comedimiento y manejo escrupuloso del gasto, simplificación tributaria, estímulos fiscales, infraestructura de apoyo a productores. Y que el dinero privado se quede en la economía.

Esto, dentro dela política dominicana, solo lo ha postulado el reformismo, hoy azotado por conflictos internos tomados como pretexto para abandonar sus esencias.

Resulta pues imprescindible que alguna instancia interponga sus oficios para defender reformistas enarboladores de estas esencias y que el reformismo pueda seguir efectuando aportaciones defensoras de la nación.

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