De locos, mosquitos y camellos, según CEPAL y noticias

Mario Vargas Llosa calificó de locos a las autoridades dominicanas que le premiaron, reforzando nuestra apreciación externada la pasada semana partiendo de temores de Alan Greenspan sobre locura en política internacional. Pero tememos que la locura doméstica puede ser deliberada para desviar atención de encarar responsabilidades esenciales, encubriéndose enfrentando intrascendencias susceptibles de aplicárseles imprecaciones evangélicas como la de Mt. 23.24: “Guías ciegos que coláis el mosquito y tragáis el camello”.
Para avalar esta aseveración partimos de nuestra situación fiscal, nudo gordiano desatable para alcanzar crecimiento justo y sostenible. Observamos que administradores tributarios denuncian, como si no estuvieran gobernando, los males que están llamados a corregir y anuncian lo que se tiene que hacer. Simultáneamente se han cerrado kioscos comerciales y pequeños comercios quién sabe si parte de PyMes que cacarean autoridades.
Pero mientras cuelan estos mosquitos se tragan el camello que nos proporcionó CEPAL en su recientísimo Informe 2016. Nos proporcionó la espeluznante información que en 2013 se evadieron fiscalmente, por manipulaciones de datos del comercio exterior, US$ 1,096 millones que a la tasa de cambio presente representarían RD$51,000 millones.
Ninguna reforma tributaria proporcionaría tantos ingresos al fisco, por lo que bastaría aplicar sobre valores correctos del comercio exterior las tasas vigentes, sin discrecionalidades.
Otras cifras fiscales de CEPAL cuestionan yerros sustanciales de nuestro manejo fiscal-económico. Medido en porcentaje del PBI, como tanto se regodean autoridades, gastamos en inversiones menos del promedio de Latinoamérica (2.6% vs. 4.4%) y solo Brasil gasta más que nosotros en intereses por deuda pública. Como consecuencia de estas inadecuadas prioridades, nuestra economía generó fuentes de trabajo solo al 56.4% de la población en edad de trabajar, mejorándose tasa de ocupación en apenas 1.7% relacionándola con 2008; implicando mejoría de 0.2% anual, inexplicable para una economía cuyas autoridades viven auto satisfaciéndose en un crecimiento del 7%.
El colado del mosquito y tragado del camello no solo la sustenta CEPAL, sino el simple repaso de noticias cotidianas. Mientras se extraen toneladas de agregados de nuestros ríos, el Ministerio de Medio Ambiente organiza un pasadía con vestuarios nuevos y elegantes para limpiar una playa.
Mientras autoridades se jactan de “revolución educativa”, internacionalmente se nos ubica entre las peores naciones en lectura, matemáticas y ciencias; nuestros estudiantes están entre los que menos aprenden y la deserción no disminuye.
Mientras nuestro Presidente denuncia el proteccionismo en foros internacionales, nada se hace para proteger nuestros productores.
Mientras la inseguridad pretende resolverse con comisiones y planes de la ya gastada “tolerancia 0”, nuestras calles constituyen amenazas.
Para que nuestras autoridades no queden estigmatizadas como “Guías Ciegos”, deberían colar camellos además de mosquitos.

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