De Dominicana a Venezuela

A finales de los 90, luego del chavismo y desarticularse el partidismo tradicional, escribí para este periódico artículo titulado “En el Espejo de Venezuela” donde analizaba repercusiones para nuestra nación de esos acontecimientos basándome en interrelaciones históricas. Ese día, ¿coincidencialmente?, fui recibido por Balaguer. Sobre el escritorio del despacho que me recibiera, reposaba el periódico abierto en la página donde se publicó dicho artículo.

Analizaba interrelaciones desde nuestra independencia efímera de 1821, fracasada por Bolívar rechazar colocarnos bajo la Gran Colombia. Duarte murió en Venezuela, para el expresidente Luis Herrera Campin, como Bolívar: “en cama ajena”.A contrapelo, Venezuela acogió exiliados dominicanos durante el trujillismo. Alentó nuestra democratización: socialcristianos y socialdemócratas dominicanos que sustentaron nuestro surgimiento democrático, se forjaron y mantuvieron estrechísimas relaciones venezolanas.

En reciprocidad, estamos pues moralmente obligados a aportar iniciativas superadoras de la crisis venezolana; sobre todo porque sufrimos una experiencia similar en 1965.

Venezuela sucumbe bajo ilegitimidades e ilegalidades. Agotado el periodo para el cual fue elegido Maduro (2013), se aferra a la presidencia amparándose en unas elecciones cuestionadas, sin participación opositora ni arbitraje imparcial. La Asamblea Nacional respondió eligiendo “encargado” de la presidencia conforme prevé Art.233 de su Constitución, con un mandato expreso de 30 días para organizar una “nueva elección universal”; tiempo insuficiente para crear precondiciones y condiciones electorales, justas y adecuadas.

Dos presidentes, una nación.

Opositores ocupan nuevamente las calles, pero Maduro retiene fuerza militar y adhesiones sociopopulistas sustentados en las otrora riquezas petroleras; agonizantes por deficiencias productivas, cercos financieros y grandes acreencias. Rusia y China querrán asegurar cobro de casi US$100,000millones que les adeuda Venezuela, a China pagaderos en petróleo. EEUU seguirá comprando petróleo pero se lo pagará al encargado presidencial para estrangular financieramente a Maduro.

Como la Constitución venezolana no contiene previsiones para viabilizar soluciones a esta insólita situación, habrá que procurar soluciones políticas más allá de textos legales.

Superar pacíficamente esta situación constituye un imperativo para evitar males y conflictos mayores.

Experiencias recientes demuestran que no han bastado ocupaciones decalles, aventuras militares ni presiones internacionales.

Se requiere algo más: una fórmula como la que en 1965 superó la crisis dominicana cuando, luego de una insurrección popular armada, surgieron dos gobiernos: Uno elegido por fuerzas insurreccionales amparadas en la legitimidad constitucional y otro impuesto por la resistencia militar. Ambos renunciaron para dar paso a un gobierno provisional que organizara elecciones en 9 meses.

Pero esa experiencia resultó exitosa por la mediación de NNUU representada precisamente por un venezolano: J.A Mayobre.

Ahora que Méjico rechazó propuesta española, formulada aquí, no allá, donde sostienen un discurso contrario, ¿Quién podrá mediar?

Ojalá y pudiéramos liberar al Papa Francisco de esta calamidad terrenal.

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