Danilo Medina: una reelección es suficiente

El presidente Medina anunció en reciente comparecencia ante la AMCHAM que modificará la ley monetaria para capacitar al Banco Central a enfrentar turbulencias. Ello constituiría una buena solución a turbulencias que amenazan la nación si estas fueran de carácter monetario. Pero las nuestras no lo son. Son de otro tipo, fundamentalmente fiscales, de montos y orientaciones de gastos, con derivaciones sociales y económicas, provocadas por políticas que el Gobierno del presidente Medina ha refrendado.
Partiendo de las turbulencias fiscales. La totalidad de las recaudaciones siguen consumiéndose en gastos corrientes, disponiéndose de excedentes solo por atrasos en pagos. Ello determina que para poder financiar gastos de capital, incluyendo amortizaciones de préstamos vigentes, se necesitan endeudamientos nuevos. Como consecuencia, el Estado consume recursos que pudieran quedarse en la economía-la banca le prestó al Estado RD$77 millones en 2015-tendiendo a elevar costos financieros a la economía al tener que pagar intereses elevados, mayores que a los intereses a que presta el Estado. Así la actividad productiva es sacrificada, manteniéndose el desempleo.
La alta dependencia al financiamiento externo agrega contingencias turbulentas. Por ejemplo, la posibilidad de suspensión de desembolsos provenientes de bancos brasileños investigados por corrupción, y la necesidad de recurrir a financiamientos interinos para cubrir pagos repentinos, pueden crear presiones excesivas al mercado cambiario provocadoras de turbulencias cambiarias, escaseando y encareciéndose las divisas.
Las turbulencias también son provocadas, además, por la orientación y calidad del gasto. No se entiende como con tantos recursos que dispone la educación, provenientes de un 4% obtenido mediante luchas ciudadanas, se haya evidenciado el colapso del sistema de supervisión escolar testimoniado por el tiempo demorado por autoridades de enterarse del asesinato de una alumna de escuela pública por parte de compañeros en la provincia de La Romana.
Como tampoco se entiende que un Sistema de Salud esté sometido a turbulencias económicas no obstante disponer de una Seguridad Social concebida para financiar la universalidad de ciudadanos y dotada de enormes sumas de dinero aportados por cotizantes, propiedad de estos; tiene que recurrir al rebote para no atender emergencias ante accidentes como el sufrido por Claudio Camaño.
Estas frustraciones–desempleo, educación y salud- tienden a causar sensación colectiva de indefensión que estimula la delincuencia, acentuándose por tráfico de ilegalidades y magnificada por impunidades como la observada también en La Romana en el caso de pilotos transportando alijos de drogas.
Compartiendo estar amenazados por turbulencias, estas no son monetarias. Corresponden a aspectos socio-económicos consecuencia de criterios y políticas de orientación, administración y calidad del gasto refrendadas durante la presente gestión presidencial; que son las que debemos cambiar para encarar turbulencias auténticamente amenazantes.

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